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Inmigración

La mitad de los deportados a México tienen fuertes lazos familiares en Estados Unidos

WUNI News
03/28/2013 8:56 PM
Actualizada: 03/29/2013 10:57 AM

Tucson (AZ), 28 mar (EFE).- Más de la mitad de los indocumentados deportados a México tienen fuertes lazos familiares en Estados Unidos y han vivido durante años en el país, según un estudio publicado hoy por la Universidad de Arizona (UA).

El estudio del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UA indica que de los deportados entrevistados el 51 por ciento dijo tener un familiar que es ciudadano estadounidense, mientras que el 22 por ciento dijo tener un hijo nacido en EE.UU.

El informe señala además que el 42 por ciento de los deportados era el único sustento de su familia y que había residido por lo menos siete años en Estados Unidos.

Estos datos cambian la percepción de que los deportados son mayoritariamente trabajadores temporales y jóvenes que no tienen lazos familiares en Estados Unidos.

El 70 por ciento de los entrevistados que consideran que su “hogar” se encuentra en EE.UU. dijeron que intentarán cruzar nuevamente la frontera.

El estudio está basado en 1.113 encuestas realizadas entre 2010 y 2012 por parte de investigadores de EE.UU. y México, que preguntaron a los deportados sobre sus experiencias cruzando la frontera, la forma en que fueron detenidos y cómo fueron tratados por las autoridades.

“Esperamos que estas cifras proporcionen una mejor perspectiva de lo que está pasando actualmente en la frontera, sobre todo ahora que se debate la posibilidad de una reforma migratoria”, dijo Jeremy Slack, uno de los investigadores del estudio, durante una conferencia de prensa.

Slack indicó que, aunque los inmigrantes tienen familiares que son ciudadanos, el poder regularizar su estatus migratorio se vuelve prácticamente “imposible” debido al sistema actual, que castiga a los indocumentados que han vivido más de un año de manera ilegal en el país y tiene un tiempo de espera que puede superar los diez años.

En el estudio se indica que las personas encuestadas trató de ingresar a EE.UU. al menos tres veces en promedio, mientras que solo el 17 por ciento habían intentado cruzar la frontera en una sola ocasión.

En promedio, los inmigrantes indocumentados pagan 2.500 dólares a un “coyote” para que los asista en su intento de cruzar la frontera, caminan un promedio de dos días por el desierto y el 39 por ciento dijo que se les había terminado el agua en este transcurso.

El análisis indica que la violencia contra de los inmigrantes se ha incrementado considerablemente en los últimos años.

El 12 por ciento de los indocumentados reportó haber sido asaltado por bandidos durante su más reciente intento de cruce, mientras que el 7 por ciento dijo haber sido secuestrados (83 en total).

De estos últimos, en 29 casos fueron secuestrados mientras se encontraban en EE.UU, mientras que 44 de ellos fueron secuestrados por “coyotes” o guías y otros 24 por pandillas.

Seis de los entrevistados reportaron haber presenciado una violación, mientras que dos dijeron haber sido testigos de un asesinato.

El 17 por ciento denunció haber sido víctima de “secuestro cibernético”, por el que los criminales llaman a la familia asegurando que tienen secuestrado a uno de sus seres queridos para pedir un rescate.

Un aspecto que preocupa a los investigadores es que el 30 % de los entrevistados dijo que nadie les explicó el contenido del documento que firmaron durante su proceso de expulsión del país, mientras que el 29 % dijo que no sabía qué habían rubricado y un 28 por ciento sintió presión para hacerlo.

Las entrevistas se llevaron a cabo en albergues para inmigrantes situados a lo largo de la frontera entre ambos países en ciudades como Tijuana y Mexicali, Nogales, Sonora, Ciudad Juárez, Chihuahua, Nuevo Laredo, Tamaulipas y Ciudad de México, entre otros.