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Discurso de Obama: Escogieron la ciudad equivocada, no acá en Boston

WUNI News
04/18/2013 3:11 PM
Actualizada: 04/18/2013 6:41 PM

El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró hoy en Boston que “estamos aquí para reclamar el espíritu de la ciudad”, abierta al mundo y símbolo de los valores del país, tras las dos explosiones del lunes en el maratón que dejaron tres muertos y más de 170 heridos.

En un oficio religioso ecuménico en la catedral católica de Holy Cross, con el templo repleto, el mandatario subrayó que Boston siempre “abre su corazón al mundo… a hombres de todas las razas”, como demostró la organización del maratón de la ciudad.

“Boston, no tengo ninguna duda de que volverás a correr, volverás a correr”, afirmó Obama, entre los aplausos.

Otros fragmentos del discurso del Presidente:

“Boston no es solo una capital, una ciudad, es el perfecto estado de Bendición..El espiritu de esta ciudad es el del país”

“Agradezco a todos por su liderazgo, su valentia. Todos estamos afectados por lo sucedido, estaremos junto a ustedes”

“Boston es una de las mejores ciudades del mundo, como se abre al mundo por exitosas generaciones, inmigrantes que le dan vida a esta ciudad y a la nación”. 

El presidente también recordó su época de estudiante en Boston “ustedes me dieron la bienvenida como un joven estudiante… y también a Michelle”.

“El país está con ustedes…” “los terroristas eligieron la ciudad equivocada”, afirmó Obama

“El próximo año, el tercer lunes de Abril, los estadounidenses regresaremos a esta ciudad, a correr más fuerte y vitorear más alto, para el Maratón de Boston 118º”.

Al concluir el servicio Obama se reunió con voluntarios de la Asociación de Atletismo de Boston, organizadores del Maratón. Posteriormente contempla visitar el Mass. General Hospital y su esposa Michelle  acude al Boston Children’s Hospital

TRANSCRPCION DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA:

“Hola Boston. las escrituras nos dicen que hay que correr con persistencia la carrera que se nos pone por delante, correr con resistencia la carrera que se nos pone por delante.

El lunes en la mañana el sol se levantó sobre Boston, la luz del sol brillaba sobre la cúpula de la Casa Estatal, el jardin público, la primavera estaba floreciente, en el Día de Los Patriotas. Como tantas otras veces, la gente se reunió para ver en estos lugares.

En Hopkinton los corredores se preparaban para comenzar una tarea de 26,2 millas, de dedicación, que es un tributo al espíritu humano, y en toda la ciudad cientos de miles de personas estaban en las calles, para darles a los corredoresv vasos con agua y vitorearlos.

 

Fue un día hermoso para estar en Boston, un día que explicó por que un poeta dijo que esta ciudad no es simplemente una capital, no es simplemente un lugar, Boston dijo es un estado de bendición. (aplausos)

 

Y entonces en un instante, la belleza del día fue quebrantada, la celebración se convirtió en tragedia, así que nos hemos congregado para orar en dolor para expresar nuestro dolor, pero también nos reunimos hoy para reconquistar ese estado de bendición, para reiterar que el espíritu de esta ciudad es inquebrantable, que el espíritu de este país seguirá indoblegable.

 

Al gobernador Patrick, Alcalde Menino, Cardenal O”Malley, y todos los líderes religiosos aquí presentes, los gobernadores, miembros del Congreso, y  la gente de Boston y especialmente las familias que perdieron parte de su corazón, les agradecemos por su liderazgo, por su coraje, les agradecemos por valentía.

 

Estoy acá en nombre del pueblo estadounidense con un mensaje muy sencillo, cada uno de nosotros ha sido tocado por este atentado en su querida ciudad, todos estamos con ustedes, porque después de todo es también nuestra querida ciudad.

 

Boston puede ser la ciudad donde ustedes viven, pero también nos pertenece a nosotros, es una de las ciudades icónicas de Estados Unidos, es una de las grandes ciudades del mundo, unas de las razones porque el mundo conoce a Boston es porque Boston le abrió su corazón al mundo.

 

Durante generaciones ustedes han recibido una y otra vez gente que llega a nuestras costas, inmigrantes que rivalizan esta ciudad, esta Mancomunidad y a nuestra nación.

 

Todos los otoños llegan aquí estudiantes de todas partes de Estados Unidos y del mundo, y en primavera los gradúan, los envían al mundo, la diáspora de Boston que se destaca en todas las áreas del conocimiento humano, año tras año reciben el mejor de los talentos en arte, ciencia, investigación, ustedes los reciben en salas de conciertos, hospitales, laboratorios, para intercambiar ideas, y esa visión que une al mundo.

 

Y cada tercer lunes en Abril, ustedes reciben a gente de todo el mundo, que llega al centro de la ciudad, en un gesto de cordialidad, una reunión de hombres y mujeres de todas las razas, religiones, de todas las contexturas y tamaños, una multitud representada por todas esas banderas que ondean sobre la mesa.

 

Así que sea que la gente venga a Boston por un día o se queden acá por años, se van llevándose un pedazo de la ciudad en el corazón, así que Boston es su ciudad, pero también nos pertenece a nosotros en cierta medida.

 

Yo sé que es así, sé que es así porque en mi hay una parte de Boston, ustedes me recibieron como estudiante de leyes siendo joven, recibieron también a Michelle, ustedes me recibieron durante una convención, cuando yo era un senador estatal y poca gente podía pronunciar bien mi nombre.

 

Así como ustedes, Michelle y yo caminamos estas calles, conocemos los vecindarios, y como ustedes en este momento de dolor, estamos unidos a ustedes diciendo, Boston, este es mi hogar, para millones de personas lo ocurrido el lunes es algo personal,.

 

Es personal, hoy nuestras plegarias están con la familia Campbell, su hija Cristal, siempre estaba sonriente, los que la conocieron dicen que con su cabello rojo y sus pecas, y su disposición permanente a decir lo que pensaba, era hermosa, a veces un poco ruidosa, y a la gente le encantaba, hubiese cumplido 30 años, como dijo su madre, esto no tiene sentido.

 

Nuestras plegarias están con la familia Lu de China que envió a su hija Lingzi para que viniera a la universidad de Boston para que experimentara todo lo de la ciudad , tenía 23 años, lejos de su hogar, y en el dolor de su familia en ambos lugares del océano, nos recordamos de la humanidad.

 

Nuestras plegarias están con la familia Richard, de Dorchester, Denisse y su hijita, nuestros corazones están rotos por Martin de 8 años, por su gran sonrisa, sus últimas horas fueron tan perfectas como un niño de 8 años, con su familia, comiendo helado en un evento deportivo, y quedamos con 2 imágenes perdurables de este niño, sonriente, para siempre, emplazando para siempre el afiche azul: No más daño a la gente, paz”. No más daño a la gente, paz.

 

Nuestras plegarias están con los heridos, tantos heridos, algunos de gravedad, desde sus camas algunos nos están viendo hoy, y si es así, quiero que sepan que en este largo camino a la recuperación, su ciudad está con ustedes, la Mancomunidad está con ustedes, todos estaremos con ustedes cuando aprendan a levantarse y volver a corre.

 

No tengo duda de que volverán a correr. volverán a correr, porque así es la gente de Boston, su determinación es la mejor respuesta a quien quiera que haya cometido este acto terrible.

 

Si querían intimidarnos, aterrorizarnos, quebrantar esos valores y hemos descrito los valores que nos hacen ser como estadounidenses, debe quedarles claro en este momento que: Escogieron la ciudad equivocada para intentarlo, no acá en Boston, no en Boston. (aplausos)

 

Boston, ustedes nos han demostrado que frente al rostro del mal, Estados Unidos se levanta con lo que es bueno, frente a la crueldad, optamos por la compasión, frente a aquellos que llevan la muerte a inocentes, nosotros preferimos salvar y llevar consuelo, y sanar, optamos por la amistad, optamos por el amor, las escrituras nos enseñan, que dios no nos ha dado un espíritu de temor, y de timidez, sino de poder, amor, y disciplina, y ese es el espíritu que ustedes han demostrado en los últimos días,.

 

Cuando médicos, enfermeros, enfermeras, policías, enfermeros, paramédicos, corrieron hacia la explosión para atender a los heridos, esa es disciplina. Cuando corredores exhaustos, soldados y veteranos que nunca esperaron ver ese acto sanguinario en las calles acudieron a ayudar a los heridos, eso es poder.

 

Cuando residentes de Boston llevaron cargadas a las víctimas, les dieron frazadas, agua, sangre, abrieron casa a extraños, los llevaron de vuelta a reunirse con las familias, eso es amor. Ese es el mensaje que les enviamos a quienes perpetraron este acto, y a cualquiera que le haga daño a este pueblo, si, los vamos a encontrar, y si, van a enfrentar a la justicia. (aplausos).

 

Vamos a encontrarlos, vamos a hacer que respondan, pero más que eso, nuestra fidelidad a nuestra forma de vida, en una sociedad libre y abierta no hará sino hacerse más fuerte, porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, de timidez, sino de poder, y amor, y de disciplina, como Bill Iffrig, de 76 años, el corredor de la camisa naranja que se cayó al piso con la explosión, es posible que nos derriben, pero nos vamos a levantar, vamos a seguir adelante, vamos a terminar la carrera. (aplausos)

 

En las palabras de Rick Hoyt que llevaba su hijo discapacitado, lo hizo en 36 maratones de Boston, no podemos impedir que lo siga haciendo, no nos detiene, eso es lo que Boston nos enseña, lo que ustedes nos recuerdan, hay que perseverar, a no dejarnos doblegar, a no flaquear, aún cuando duele, a cuando nos duele el corazón, tenemos que invocar una fortaleza que quizás no sabíamos que teníamos y terminamos la carrera, terminamos la carrera.

 

Y lo hacemos por ser quienes somos, y lo hacemos porque sabemos que en algún momento, al doblar la esquina, hay un extraño con un vaso con agua, hay alguien para alentarnos, en la milla más difícil, cuando pensamos llegando a una muralla, hay alguien para alentarnos y levantarnos si nos caemos, lo sabemos (aplausos)

 

Y  eso es lo que los autores de estos actos de violencia sin sentido, estos individuos diminutos que destruyen en vez de construir, es lo que da importancia, eso no lo entienden, la fe en el prójimo, nuestro amor por el país, nuestra fe común de que a pesar de las diferencias superficiales, somos todos, uno, ese es nuestro poder, nuestra fortaleza, por eso una bomba no nos puede doblegar”.

 

Por eso no nos escondemos, no sucumbimos al temor, seguimos adelante, corremos, luchamos, construimos, trabajamos, amamos a nuestros hijos, celebramos la vida, recorriendo las ciudades, vitoreando a nuestros equipos. Los Red Sox, los Celtics, los Bruins, para desencanto de otros aficionados (New York y Chicago) salen airosos, y la gente se reúne para vitorear.

 

El próximo año, el tercer lunes de Abril, los estadounidenses regresaremos a esta ciudad, a correr más fuerte y vitorear más alto, en el Centésimo Décimo Octavo 118° Maratón de Boston. (aplausos)

 

Mañana el sol se levantará sobre este país que amamos, especialmente este lugar especia,este estado de Gracia, la escritura nos dice hay que correr la carrera que se nos pone por delante con perseverancia. ¿Cómo lo hacemos? Que Dios una a aquellos que nos han sido arrebatados prematuramente, que le de consuelo a sus familias y siga velando sobre los Estados Unidos de America”. (aplausos).

Concluye discurso del presidente Barack Obama