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Inmigración

Republicanos del Senado quieren apretar tuercas de la seguridad fronteriza

WUNI News
06/05/2013 11:07 PM
Actualizada: 06/06/2013 3:08 PM

Washington, 5 jun (EFE).- Dos influyentes líderes republicanos del Senado de EE.UU. presentaron hoy sendas propuestas para reforzar aún más la seguridad fronteriza como condición para legalizar a la población indocumentada, mientras la reforma migratoria afronta peligro de fracaso en la Cámara de Representantes.

Las propuestas, presentadas hoy por los senadores republicanos John Cornyn, de Texas, y Rand Paul, de Kentucky, de inmediato suscitaron el rechazo de grupos defensores de los inmigrantes, que los acusaron de querer hacer descarrilar la reforma.

El proyecto de ley de reforma migratoria que elaboró el “Grupo de los ocho” del Senado ya fue aprobado por el Comité Judicial de ese órgano legislativo el pasado 21 de mayo, y será sometido a debate y votación en el pleno de la Cámara Alta previsiblemente a partir del próximo lunes.

La iniciativa del Senado, en su versión actual, abre una vía para la legalización y eventual ciudadanía de la población indocumentada e incluye fuertes componentes para mejorar la vigilancia en la frontera sur, con un aumento de recursos tecnológicos y de agentes de la Patrulla Fronteriza.

Pero ambos senadores explicaron hoy que quieren establecer plazos e hitos concretos para el reforzamiento de la seguridad en la frontera sur antes de que se inicie un proceso de legalización para los once millones de inmigrantes indocumentados que viven en este país.

El senador Paul dijo en una declaración escrita que su propuesta lleva el asunto de la seguridad fronteriza “un paso más allá” que el resto de los legisladores, porque exigiría que, cada año, el Congreso certifique mediante un voto si se están cumpliendo las metas de la seguridad en la zona.

La propuesta de Cornyn exige que el Gobierno federal demuestre la capacidad no sólo de vigilar todos los tramos de la frontera sur sino también frenar a al menos el 90 % de quienes intenten entrar ilegalmente en este país.

Frank Sharry, director ejecutivo del grupo America’s Voice, emitió un comunicado en el que da a Cornyn el premio al “mayor hipócrita en el tema migratorio”, porque “pretende ser sincero sobre la necesidad de la reforma” pero pide cambios que amenazan con descarrilar el acuerdo bipartidista ya logrado.

Pese a los desencuentros, la bancada demócrata confía en que el Senado aprobará la reforma migratoria incluso con el “sí” de varios republicanos.

Por ahora, los demócratas no han hecho público un recuento de los votos que tiene la reforma migratoria, pero la oficina del líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, cree que la cifra al menos rondará los 60 votos de una “supermayoría”.

“Cualquier número que nos ayude a aprobar este proyecto de ley es un buen número para el senador Reid”, dijo a Efe su portavoz José Dante Parra, al señalar que varios senadores republicanos se han sumado a este esfuerzo bipartidista.

Mientras tanto, el “Grupo de los ocho” de la Cámara de Representantes, que prevé presentar su propia versión de la reforma migratoria, aún no logra un acuerdo debido a la exigencia republicana de privar de subsidios públicos para cobertura médica a los indocumentados en proceso de regularización.

De hecho, tras una reunión de una hora, el legislador republicano por Idaho, Raúl Labrador, abandonó hoy el grupo negociador para la reforma en la Cámara Baja y dijo a los periodistas que no apoyará la iniciativa que será divulgada en las próximas semanas.

“Voy a seguir mi camino y trabajaré con otros miembros del Comité Judicial de la Cámara Baja para tratar de elaborar una legislación que sí pueda ser aprobada… Simplemente no pudimos ponernos de acuerdo sobre (el asunto de) el cuidado médico”, explicó.

En general, muchos conservadores en la Cámara Baja se oponen a una vía para la legalización y eventual ciudadanía de los indocumentados, porque consideran que éstos no merecen una “amnistía” tras haber violado las leyes migratorias del país.

La reforma migratoria, una promesa incumplida del presidente Barack Obama en 2008, sigue siendo una de sus principales prioridades legislativas en su segundo mandato.

Con ese fin, Obama ha mantenido reuniones privadas con diversos sectores de la sociedad civil para aumentar las presiones para que el Congreso apruebe la reforma migratoria este año.