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Inmigración

Vivir en EE.UU. junto a su familia, es el clamor de los niños con padres deportados

WUNI News
06/05/2013 11:10 PM
Actualizada: 06/06/2013 3:11 PM

Washington, 5 jun (EFE).- Poder vivir junto a su familia en EE.UU., el país que les vio nacer y del que son ciudadanos, es el deseo de cientos de miles de niños hispanos cuyos padres fueron deportados, algunos de los cuales visitaron hoy el Congreso para hacer oír su voz en la capital y reclamar una solución.

Reunidos bajo la iniciativa “Children’s Campaign”, que aglutina a jóvenes residentes tanto en EE.UU. como en varios países de América Latina, algunas decenas de estos pequeños se encontraron hoy con legisladores latinos de la Cámara de Representantes, a quienes pidieron una solución para su situación que permita a sus familias al completo volver a vivir en EE.UU.

“Mi madre fue deportada hace seis años y, aunque yo soy ciudadano estadounidense, he tenido que desplazarme junto a ella a México”, explicó a Efe Saúl Arellana, un joven de 14 años nacido en el estado de Washington.

“Mi regreso a México fue muy difícil al principio, porque yo siempre había estudiado en inglés”, indicó Arellana, quien tan sólo había viajado una vez a ese país antes de que su madre fuese deportada y apenas conocía a nadie allí.

Según un estudio publicado hoy por la organización Human Impact Partners, durante el pasado año fiscal 2012 hasta 152.426 niños nacidos en EE.UU. -y por tanto ciudadanos- se vieron afectados por la deportación de alguno de sus padres.

“Debemos dejar de jugar a la política, porque lo que está ocurriendo aquí es inhumano. Esto no es un asunto demócrata o republicano, es una cuestión de humanidad”, espetó en su intervención el congresista demócrata por Illinois Luis Gutiérrez, quien no contuvo los sollozos al leer en público una carta escrita por una de las niñas.

Además de Gutiérrez, también recibieron a los niños con padres deportados los miembros demócratas de la Cámara de Representantes Tony Cárdenas y Juan Vargas, ambos demócratas por California, y que coincidieron con su colega de Illinois al pedir una reforma “justa” que termine de una vez con este tipo de situaciones.

“Engañaron a mi padre con un permiso falso de trabajo y en 2009 el juez ordenó deportar tanto a mi padre como a mi madre. Mi hermana pequeña y yo no teníamos con quién quedarnos, así que nos fuimos con ellos a Michoacán (México)”, explicó a Efe Isidro Espinal, un adolescente nacido en Chicago.

“Al principio lo pasé mal, ya que en la escuela me hacían burla porque no hablaba muy bien español”, recordó Espinal, quien, aunque aseguró que ahora ha “mejorado” su castellano y ya nadie se burla de él, su deseo es “regresar a mi país para estudiar y tener un futuro mejor”.

La deportación de los padres deriva en multitud de situaciones distintas, como las de niños arrancados bruscamente del país que los vio nacer, las de otros que siguen viviendo en EE.UU. pese a que alguno de sus padres fue deportado, o incluso las de aquellos quienes están al cargo de familiares al haber sido sus dos padres deportados.

“Si las deportaciones se mantienen a los niveles de 2012, estimamos que en los próximos años empeorará (dentro de la comunidad hispana, la más afectada por este fenómeno) la salud infantil, el comportamiento de los niños, sus resultados escolares y su acceso a la comida”, indica el estudio de Human Impact Partners.

Todo ello es consecuencia de la falta de estabilidad familiar y emocional, y la inseguridad económica que en muchas ocasiones deriva de una deportación.

“Desde que el año pasado deportaron a mi esposo, José, mis dos hijas y yo estamos desamparadas. Él era nuestro sustento económico”, denunció ante los congresistas Aracely Cruz, vecina hispana de Queens (Nueva York), para lamentar después que no podrá dar a sus hijas lo único que deseaba: “unidad familiar y estabilidad”.

En un acto totalmente bilingüe, los más pequeños enfatizaron en Washington una de las caras más traumáticas del sistema migratorio en EE.UU., que concluyó con la canción “Se llevaron a mi padre”, interpretada por dos jóvenes latinos y dirigida al presidente Barack Obama para presionarle a favor de la reforma.