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Inmigración

Inmigrantes latinos inician huelga de hambre para denunciar deportaciones

WUNI News
07/22/2013 10:47 AM
Actualizada: 07/23/2013 10:49 AM

Washington, 22 jul (EFE).- Una quincena de inmigrantes hispanos inició hoy en Washington una huelga de hambre que durará hasta el próximo jueves y con la que pretenden poner en el centro del ojo público y en pleno debate migratorio el gran número de deportaciones que se producen a diario en EE.UU.

Concentrados en la céntrica Freedom Plaza, a medio camino entre la Casa Blanca y el Congreso, los activistas anunciaron ante la prensa el inicio de la huelga que les llevará a estar cuatro días sin consumir nada sólido e ingiriendo exclusivamente agua y otros líquidos.

“Yo no soy indocumentado, soy ciudadano estadounidense, pero me añado a la huelga porque soy consciente de que es una injusticia lo que está sucediendo”, explicó a Efe Carlos Mauricio, originario de El Salvador y que acudió hoy a Freedom Plaza para permanecer hasta el jueves sin comer.

“Los niños también tienen derechos, como reconoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, y uno de ellos es el derecho a la familia, que, con las deportaciones, no está siendo respetado en el mayor país del mundo”, indicó Mauricio.

El activista confía en que la futura reforma migratoria resuelva este problema, pero, mientras no la haya, “debemos llamar la atención” sobre esta situación, por lo que la huelga de hambre le pareció una de las maneras más efectivas para situarlo en el centro del debate.

Los quince latinos en huelga de hambre permanecerán en Freedom Plaza durante el día y por la noche tendrán cobijo en la cercana iglesia episcopal de St. Stephen’s.

Durante la jornada de hoy, varios ciudadanos se acercaron para darles su apoyo, en una plaza llena de carteles y mensajes en contra de las deportaciones, en los que se podían leer lemas como “La unión latina hace la fuerza”, “Empezad la reforma, detened las deportaciones” o “Ni uno más”.

Además, se colocaron en el espacio público multitud de figuras de tamaño real dibujadas sobre cartón que representaban a inmigrantes, así como carteles con el rostro de Obama en azul y rojo -como los usados en su campaña electoral de 2008- bajo los que podía leerse la palabra en inglés “Help” (“Ayuda”).

“Obama hace política, y como buen político es experto en decir medias verdades. Dice que apoya a los inmigrantes cuando en realidad no hace nada para evitar que sus subalternos sigan aplicando leyes contra inmigrantes”, se quejó Mauricio, quien calificó de “masivas” las deportaciones realizadas bajo mandato de Obama.

El año pasado, el Gobierno deportó un número récord de 409.000 indocumentados, con un promedio de 1.000 diarios, según cifras oficiales, unos números que contribuyen a que Obama sea el presidente que más deportaciones ha realizado hasta la fecha.

“Han deportado a miles y miles de inmigrantes que no habían cometido otro delito que el de no tener documentos. Es un problema muy grave que en un país de inmigrantes se criminalice la condición de inmigrante”, remachó el activista.

Durante estos cuatro días de huelga de hambre, a Mauricio le acompañará, entre otros, Antonio Banegas, un joven indocumentado residente en Washington y originario de Guatemala, donde sigue viviendo su familia.

Banegas trabajó como cocinero en el edificio federal Ronald Reagan de la capital durante tres años, un tiempo durante el que cobró un salario “muy por debajo de lo que establece la ley”, sin gozar de vacaciones ni de compensaciones por las horas extras.

Cuando finalmente se decidió a denunciar esta situación y quejarse a sus superiores, fue amenazado con la deportación, conocedores éstos de su situación migratoria.

“Hay que terminar con estas situaciones, no puede ser que se viole la ley hasta en los edificios federales”, lamentó a Efe el joven guatemalteco.

Como Mauricio y Banegas, otros trece latinos provenientes de todas partes del país (varios llegados desde Arizona, tras tener problemas con el polémico alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio) permanecerán cuatro días en ayunas para concienciar tanto a la clase política como a la ciudadanía de una práctica que consideran “injusta” e “inhumana”.