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La industria militar sortea lo peor de los recortes presupuestarios del Pentágono

WUNI News
02/25/2014 5:55 PM

Washington, 25 feb (EFE).- La jubilación del mítico avión espía U-2 o del mortífero A-10 son daños colaterales para una propuesta presupuestaria del Pentágono que merma levemente los gastos en armamento y no afectará significativamente los ingresos de los grandes contratistas privados de defensa en EE.UU.

El presupuesto de 496.000 millones de dólares para el año 2015 solicitado este lunes por el Pentágono apenas modifica el nivel de gasto comparándose con este año y rebaja solo levemente los multimillonarios contratos con la industria de defensa.

El mayor golpe se lo llevarán los 70.000 soldados, 8.000 marines, y 20.000 miembros de la Guardia Nacional y 10.000 de la reserva que deberán eliminarse en los próximos años para mantener ahorros en un escenario en el que EE.UU. renuncia a las costosas guerras de ocupación y se inclina por operaciones puntuales y “quirúrgicas”.

A pesar de que en los últimos años los recortes de personal han afectado también a empresas de defensa, éstas siguen mejorando beneficios y sus “megaproyectos” alimentan una industria de la que dependen directa o indirectamente 3,53 millones de empleos en EE.UU., según estimaciones de la consultora Deloitte.

Con los nuevos planes, Northrop Grumman verá aumentado el protagonismo de su “drone” de vigilancia “RQ-4 Global Hawk”, que sustituirá al U-2, mientras que la mayor empresa de defensa del mundo, Lockheed Martin, no sufrirá una profunda modificación en el desarrollo del caza del futuro, el F-35.

El proyecto, que lleva unos siete años de retraso y ya ha visto su presupuesto aumentado en 168.000 millones de dólares, seguirá su curso y se espera que el Pentágono pida para el próximo año 34 unidades de este caza, por debajo de las 42 previstas, pero por encima de las 29 de este ejercicio.

General Atomics, fabricante de los “drones” utilizados en Pakistán, Yemen y Somalia, seguirá adelante con sus planes de sustituir sus modelos Predator con las últimas versiones del más avanzado Reaper.

Otro de los ganadores de esta nueva era para la Defensa anunciada por el Pentágono serán United Tecnologies y General Electric, que se verán beneficiadas tras el anuncio del proyecto de 1.000 millones de dólares para desarrollar motores de aviación con menor consumo de combustible.

Además, la aeronáutica Boeing puede respirar tranquila tras la promesa del secretario de Defensa, Chuck Hagel, de que el proyecto para fabricar un nuevo avión de abastecimiento de combustible en vuelo seguirá adelante, al igual que el desarrollo del bombardero estratégico del futuro para la década de 2020.

El mayor interés por la tecnología teledirigida y el miedo a perder ventaja tecnológica frente a China, ha llevado al Pentágono a realizar unos recortes que según las estimaciones no tendrán un impacto tan profundo en la industria militar, que este lunes Hagel dijo que debe protegerse.

El apartado de adquisiciones e investigación, donde se enmarcan estos gastos, cayó un 14 % en 2013 comparado con el año anterior, hasta los 168.000 millones, mientras que este año mermará un 4%, y se espera que una vez el presupuesto de 2015 pase por el Congreso, donde los grupos de presión tienen influencia, la tendencia siga el mismo camino y la caída no pase del 4 %.

El Pentágono pronostica que en los cinco años siguientes, hasta 2019, sus necesidades de financiación estén 115.000 millones por encima de los niveles de recortes automáticos establecidos por el Congreso, que por lo general se inclina por reemplazar esas limitaciones con otros ahorros.

Hoy, el teniente coronel retirado Ralph Peters dijo en entrevista con el canal conservador Fox News que el plan del Pentágono confía demasiado en que los “drones” puedan solucionar los conflictos del futuro. “Están pensando en una solución tecnológica y limpia para la guerra, y eso es un sueño”, aseguró.

El protagonismo menor de las guerras de ocupación sobre el terreno ha llevado a que Hagel anunciara el lunes el fin del programa encargado de sustituir al blindado Bradley (el vehículo con el que se conquistó Bagdad), que iba a tener un coste de unos 17 millones de dólares por unidad.

Además, para no ver afectada la flota de submarinos, destructores y portaaviones frente a China, el Pentágono decidió rebajar de 52 a 32 el número de fragatas de combate en litoral.

Mientras tanto, expertos como Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) piden incluso más fondos de armamento para no perjudicar a la indiscutible hegemonía militar estadounidense.

“Con este presupuesto el mensaje es que estamos entrando en una era en la que la proliferación de tecnología más avanzada en otras naciones no garantiza el dominio estadounidense (…) Dadas estas nuevas realidades debemos adaptarnos e innovar, pero Hagel se ha empecinado en recortes sin dibujar con claridad el futuro”, aseguró hoy en un comentario.

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