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“The Act of Killing”, nominada al Óscar, remueve las conciencias en Indonesia

WUNI News
02/28/2014 6:03 AM
Actualizada: 02/28/2014 12:05 PM

Bangkok, 28 feb (EFE).- “The Act of Killing”, que el próximo domingo aspira al Óscar al mejor documental, ha generado un incómodo debate en Indonesia por la matanza de al menos medio millón de supuestos comunistas tras el golpe militar de Suharto en 1965.

El documental, dirigido por el estadounidense Joshua Oppenheimer, retrata a un grupo de rufianes pagados por los militares para llevar a cabo cientos de ejecuciones en la isla de Sumatra en 1965 y 1966, en plena campaña contra la izquierda.

Tras conocer su nominación a los premios de la Academia de Hollywood, un portavoz de la Presidencia indonesia criticó en la prensa local “The Act of Killing” (El arte de matar) por ofrecer, a su parecer, una imagen sesgada del país.

“La película retrata una Indonesia atrasada, como en los 60. Eso no es apropiado, no es correcto. Hay que recordar que Indonesia se ha reformado, muchas cosas han cambiado”, afirmó Teuku Faizasyah, portavoz de Presidencia para Asuntos Exteriores.

“Afrontaremos los asuntos de nuestro pasado oscuro, pero ciertamente no se puede hacer de forma brusca. Tomará su tiempo. ¿Puede el público aceptar eso?”, se preguntó el portavoz presidencial.

“Otros muchos países tienen similares momentos oscuros en su historia”, alegó Teuku, quien se refirió a la esclavitud y el bombardeo de Vietnam por Estados Unidos o los abusos contra los aborígenes en Australia.

“Uno debe recordar que el problema ocurrió en el contexto de la Guerra Fría, una guerra contra el comunismo”, apostilló el funcionario.

El director Oppenheimer dijo que filmó durante más de ocho años a los autores de las matanzas de comunistas, muchos de ellos de la minoría china en Sumatra, Java y Bali, para exponer un “genocidio” glorificado por los vencedores, algunos de los cuales hoy ocupan puestos de poder en el país.

“No sabía si era seguro acercarme a los asesinos, pero, cuando lo hice, me encontré con que se jactaban de lo que habían hecho”, afirmó a Efe el realizador de 39 años en una entrevista por correo electrónico.

“Inmediatamente relataban detalles escabrosos de los asesinatos, a menudo con una sonrisa en sus rostros, delante de sus familias e incluso de pequeños nietos”, agregó Oppenheimer, que ahora teme represalias si vuelve a Indonesia.

El realizador relató que se sintió como si hubiera viajado a “Alemania, cuarenta años después del Holocausto, para descubrir que los nazis seguían en el poder”.

Vetada en los cines comerciales de Indonesia, “The Act of Killing” sólo ha llegado a ser proyectada en una conferencia de derechos humanos al que invitaron a Oppenheimer y de forma privada.

No obstante, los productores, entre los que se encuentra el alemán Werner Herzog, decidieron recientemente permitir la descarga de forma gratuita desde la web oficial para Indonesia como gesto hacia los familiares de las víctimas.

El documental, filmado principalmente en los frondosos parajes del norte de Sumatra, retrata las matanzas a través de la banda de Anwar Congo, quien pasa de exhibir de forma grotesca y hasta surrealista cómo realizaba las ejecuciones a mostrar cierto arrepentimiento.

Estas matanzas se llevaron a cabo en el contexto de la Guerra Fría y el temor al avance comunista en Indonesia, que contaba con el mayor partido comunista del mundo, después del Partido Comunista Chino.

A pesar de los intentos oficiales para acallar el filme, el debate es palpable en los medios, foros de internet y en las redes sociales.

“‘(The Act of) Killing’ no es la primera película sobre los terribles sucesos, pero es de lejos la más significativa por contar la historia desde el punto de vista de los verdugos”, señaló el activista indonesio Hilmar Farid.

En 2012, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (Komnas HAM) solicitó sin éxito a la Fiscalía indonesia que investigara las violaciones de los derechos humanos, las ejecuciones y secuestros por parte del régimen de Suharto.

Sin embargo, uno de los comisarios del organismo, Imdadun Rahmat, señaló que el documental no debería tomarse “demasiado en serio”, ya que consideraba que ponía en peligro el proceso de “reconciliación”.

“Se puede contar la verdad de forma amable, sin provocar odio”, sentenció Imdadun, que formó parte de uno de los grupos paramilitares que persiguieron a los comunistas tras el golpe de Suharto.

El papel de Estados Unidos, que en los inicios apoyó a Suharto, y el segregacionismo hacia la minoría de origen chino, que aún hoy despierta recelos en una parte significativa de la población, son otros asuntos espinosos en torno a las masacres en 1965 y 1966.