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Palestinos de “zonas C” de Cisjordania, entre los más vulnerables, según OCHA

WUNI News
03/05/2014 1:11 PM

Jerusalén, 5 mar (EFE).- Los 300.000 palestinos que viven en las “zonas C” de Cisjordania, bajo control absoluto de Israel, constituyen uno de los grupos más vulnerables de la población palestina por carecer de acceso a los servicios más básicos, afirma un informe difundido hoy por la OCHA.

En los últimos dos años el 80 por ciento de los habitantes de éste área, beduinos y pastores en su mayoría, han sufrido un descenso en las cabezas de ganado, una de sus principales fuentes de subsistencia, asegura la investigación realizada por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Se trata de un grupo de población que, a diferencia de otros palestinos, vive bajo completo dominio administrativo y de seguridad por parte de Israel, lo que, a juicio de la organización de la ONU, dificulta sus condiciones de vida.

El informe destaca las numerosas medidas impuestas por Israel como “la planificación restrictiva y zonificación”, “la violencia de los colonos” y “las actividades militares”.

Cisjordania está dividida en tres tipos de zonas desde la firma de los acuerdos de Oslo de 1994, y las “C” representan el 60 por ciento del territorio cisjordano.

En las “A”, la ANP ostenta la responsabilidad civil y de seguridad, mientras que en las zonas “B”, recae en ambas partes.

El organismo internacional destaca que los palestinos de la zona “C” tienen prácticamente prohibido el uso de la tierra que, sin embargo, es empleada por el Ejército israelí o es destinada a la explotación por parte de los asentamientos en la zona, en ambos casos en contra del derecho internacional.

“El movimiento de palestinos en área C es controlado y restringido por un complejo sistema de medios administrativos y físicos (…) -como checkpoints, bloqueos de carreteras y sistemas de permisos- (…) que socavan los medios de vida y el acceso a servicios básicos, así como la capacidad de organizaciones humanitarias de entregar asistencia”, denuncia el informe.

El objetivo de la investigación ha sido precisamente fortalecer y mejorar la ayuda ofrecida a esta población que vive en un área “prioritaria para la asistencia humanitaria en los últimos años” pero de la que tenían “una imagen incompleta debido a la falta de datos”.

Entre las carencias más notorias, la OCHA destaca la dificultad a la hora de acceder a servicios sanitarios, educativos, de agua y saneamiento, así como alojamiento, lo que en muchos casos contribuye al desplazamiento obligado de la población.

“Las demoliciones y los desalojos forzosos privan a las personas de sus casas y perturban sus vidas, lo que afianza la pobreza e incrementa la dependencia de la ayuda”, resalta el informe de la OCHA entre algunos de los efectos de este sistema, que asegura tiene un impacto “particularmente devastador en los niños”.