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El británico Kilty, primer blanco que gana los 60 en 17 años

WUNI News
03/08/2014 7:23 AM
Actualizada: 03/08/2014 4:46 PM

Redacción deportes, 8 mar (EFE).- Richard Kilty, un velocista británico con quien nadie contaba en la final de 60 metros, se convirtió hoy en Sopot (Polonia) en el primer blanco que consigue el título mundial en los últimos 17 años.

Desde que el griego Haris Papadias ganó el esprín corto con una marca de 6.50 en París’97 -era el primer campeón europeo-, todos los ganadores de esta prueba habían sido de raza negra.

Kilty basó su victoria en una salida explosiva. Partió como una bala en los tacos (120 milésimas) y cruzó la meta en 6.49, dos centésimas más rápido que el estadounidense Marvin Bracy, exjugador de fútbol americano, y tres mejor que el catarí Femi Ogunode. Nueve centésimas separaron al ganador del último, en la carrera más cerrada de la historia en este torneo.

La segunda jornada de los Mundiales arrojó también un nuevo campeón en 1.500. Ayanleh Souleiman, medallista de bronce en los Mundiales al aire libre de Moscú 2013, dio a Djibuti la primera medalla de su historia en unos Mundiales en pista cubierta al ganar de cabo a rabo la final con una marca de 3:37.52.

Souleiman, de 21 años, tomó la cabeza del grupo desde el disparo y no consintió que nadie le adelantara, pese a que el keniano Betwell Birgen lo intentó con insistencia. Cubrió el primer mil en 2:29.53 y cuando sus rivales esperaban que cediera, en el último giro, aún tuvo fuerzas para apretar y alzarse con la victoria.

El etíope Aman Wote llegó segundo con 3:38.08 y el marroquí Abdalaati Iguider, que defendía título, tercero con 3:38.91, en una final sin representación española por primera vez desde 1993.

El estadounidense Ashton Eaton, campeón mundial y olímpico de decatlon, revalidó su título mundial de la combinada en pista cubierta (heptatlon) pero, a diferencia de hace dos años, sin nuevo récord del mundo: con 6.632 puntos, le faltaron trece.

Se trata de la segunda mejor marca de la historia, sólo superada por la de 6.645 que el 10 de marzo de 2012 le dio el título mundial en Estambul. El bielorruso Andrey Kravchenko (6.303) y el belga Thomas van der Plaetsen (6.259) adornaron sus medallas respectivas de plata y bronce con sendos récords nacionales.

La última prueba, la carrera de 1.000 metros, decidió que el premio de Eaton se limitara a los 40.000 dólares reservados a todos los campeones, sin el complemento de 50.000 por el récord del mundo. Necesitaba correr los 1.000 metros en 2:33.54, pero lo hizo en 2:34.72. Un segundo le separó del récord.

La sueca -antes etíope- Abeba Aregawi, autora de la segunda mejor marca de la historia en 1.500 bajo techo (3:57.91), avasalló en la final, con una marca de 4:00.61 y siete segundos de ventaja sobre la segunda, en ausencia de la plusmarquista mundial, la etíope Genzebe Dibaba, que aquí eligió los 3.000.

Al paso por el 500 Aregawi puso pies en polvorosa y se fue sola en busca del triunfo. Su excompatriota Axumawit Embaye, la más rápida del grupo perseguidor, consiguió la medalla de plata con su mejor marca personal (4:07.12) y la marroquí Rababe Arafi completó el podio con 4:07.53, igualmente récord personal.

Hace sólo veinte días, la final masculina de pértiga era uno de los platos fuertes de los campeonatos, pero el protagonista faltó a la cita. El francés Renaud Lavillenie, que destronó en Donetsk al ucraniano Sergey Bubka con un salto de 6,16, se lesionó cuando intentaba mejorar su plusmarca en la misma competición. Está en Sopot, pero sólo como invitado distinguido.

Hoy, el griego Kostadinos Filippidis batió con un salto de 5,80 al favorito, el alemán Malte Mohr, que superó la misma altura pero a la segunda. El bronce fue para el checo Jan Kudlicka con igual marca, lograda a la tercera.

La estadounidense Nia Ali, campeona nacional este año, protagonizó la sorpresa de la jornada al batir con un registro de 7.80 a la gran favorita de los 60 metros vallas, la australiana Sally Pearson, que llegó cinco centésimas después.

La neozelandesa Valerie Adams, doble campeona olímpica y cuádruple mundial de peso, privó de toda emoción a la final con su segundo tiro, de 20,41, que le garantizaba su tercer título. Pero no se conformó: en el quinto turno lanzó 20,67. Cualquiera de sus cinco lanzamientos válidos le habría dado la victoria. La alemana Christina Schwanitz, la otra que ha superado este año los 20 metros, quedó segunda con 19,94 y la china Lijiao Gong tercera con 19,24.

La jornada deparó otros campeones: la rusa Yekaterina Koneva en triple con 14.46, la peor marca ganadora en la historia del torneo; Francena McCorory, tercera estadounidense consecutiva que gana el 400 (51.12);

En 400 metros, el costarricense Nery Brenes, que defendía título, se hundió en el último giro y llegó el último con 47.32, cediendo la corona al checo Pavel Maslak, que batió el récord nacional con 45.24 y relegó al favorito, el bahamés Chris Brown, al segundo puesto (45.58).

Por la mañana, la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, una de las estrellas de los campeonatos, confirmó sus progresos en el esprín corto y, pese a su condición de debutante, acreditó la segunda mejor marca en las series de 60 lisos (7.12).