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La ‘infelicidad’ de la campeona colombiana Carolina Colorado

WUNI News
03/08/2014 11:05 PM
Actualizada: 03/10/2014 10:30 AM

Santiago de Chile, 8 mar (EFE).- Poco después de ganar la final de 200 metros espalda, la colombiana Carolina Colorado fue hoy la nadadora más infeliz de los Juegos Sudamericanos, aunque la tristeza le duró poco y pudo espantarla por el módico precio de 20 dólares.

“Antes de la premiación me eché al agua para aflojar y perdí mi arete con los aros olímpicos, un regalo de mi madre que significa mucho para mí. Me puse nerviosa y entonces ofrecí 20 dólares a quien lo encontrara”, explicó a Efe la atleta de 26 años.

Aunque es una prueba en la que tiene poca experiencia, Carolina se impuso en los 200 espalda con un tiempo de 2:14:42 minutos; aceleró en la segunda vuelta y aunque al final sintió cansancio, le alcanzó para cerrar bien y ganó la presea de oro.

Como faltaba un rato para que le entregaran su medalla, se fue a nadar en la piscina alterna para aflojar los músculos, pero pronto se dio cuenta de que su arete se había caído al fondo de la alberca y entró en estado de pánico.

Los minutos siguientes fueron de nerviosismo hasta que el especialista de estilo libre Alberto Morales hizo bien el trabajo de buceo y encontró la joya que le permitió a Carolina recuperar la alegría y asistir a la premiación con sus aretes puestos.

” Antes debí pagarle porque se negó a darme el arete si no lo hacía”, confiesa con un tono de familiaridad al referirse a su compañero de equipo, a quien le llaman el “costeño”.

La relación de Carolina con los aros olímpicos es antigua; en el 2008 se los tatuó con motivo de su participación en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y al regresar de Londres 2012 su madre le regaló los aretes dorados con los cinco aros, un obsequio que hoy es como un talismán por su valor sentimental.

Si bien es una deportista disciplinada, Carolina Colorado es una especie de terremoto en el equipo colombiano de natación. Pocas veces la ven tranquila, es buena bailadora y ríe fácilmente, aunque a la hora de entrenarse es dura y también se muestra sobria en sus clases en la Universidad, donde estudia Administración de Empresas.

“Soy muy calmada, mentira, soy activa”, dice mientras muestra su hermosa dentadura con una sonrisa amplia para luego confesar su gusto por el cine, por salir con los amigos y por bailar.

Debe ser una de las competidoras más simpáticas de los Juegos Sudamericanos de Chile, pero hoy fue infeliz por unos minutos, lo cual le permitió mostrar su lado humano, ese que le permite sentir desazón por algo que cuesta poco dinero y si sirve para algo es por cuestiones relacionadas con su corazón.

Gustavo Borges