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En un mundo digital, los fabricantes todavía necesitan escultores de arcilla

WUNI News
03/09/2014 5:28 AM
Actualizada: 03/09/2014 2:51 PM

Toronto (Canadá), 9 mar (EFE).- En un mundo cada vez más digital, dominado por la informática y la impresión en 3D, los fabricantes de automóviles todavía necesitan las manos de artistas como el escultor de origen colombiano Josué Maldonado para que sus vehículos se hagan realidad.

El nuevo Ford Mustang, que saldrá a la venta a finales de este año, es uno de los vehículos más importantes de la compañía.

No tanto por los volúmenes de ventas que el vehículo tendrá, al fin y al cabo es un deportivo que vende unas 80.000 unidades al año en Estados Unidos, sino por su carácter icónico y el valor que ofrece a la imagen de la compañía.

Desde que fue lanzado hace ahora 50 años, el Mustang ha estado presente en alrededor de 3.500 películas y series de televisión, proporcionando a Ford un servicio incalculable para multiplicar la imagen de la compañía en todo el mundo.

Mucho ha cambiado en el mundo del automóvil desde que Ford lanzó en 1964 su primer Mustang, especialmente en el capítulo del diseño. Entonces, todo el proceso se realizaba en mesas de dibujo con decenas de ingenieros dedicando horas y horas para trasladar al papel todos los detalles.

Ahora, Ford, como todos los demás fabricantes, utilizan poderosos sistemas informáticos, programas de diseño asistido, escáneres de láser y la novedosa impresión en 3D antes de producir una sola pieza.

Pero lo que no ha cambiado en todos estos años es la necesidad de que artistas como Josué Maldonado esculpan en arcilla los dibujos de los diseñadores para que ingenieros y ejecutivos de la empresa pueden “sentir” el diseño de los automóviles.

Por las manos de Maldonado, un escultor de origen colombiano que trabaja para Ford en Detroit, han pasado dos de los vehículos más cruciales del fabricante estadounidense de los últimos años: los modelos Fusion y Mustang.

Maldonado combina en su familia la faceta artística de la escultura y el diseño con el mundo del automóvil.

“La creatividad de mi familia empezó con mi abuelo, que era joyero en Colombia, en Barranquilla. Mi familia se mudó a Miami, donde mi papá es mecánico por lo que crecí alrededor de carros. Pasaba los veranos con él, jugando en su chatarrería, y ahí es dónde aprendí a apreciar los carros”. dijo a Efe.

Para Maldonado, en un mundo cada vez más dependiente de los sistemas informáticos, que utiliza de forma sistemática escáneres de láser para convertir en código binario el mundo real y que ahora se aprovecha de las impresoras de tres dimensiones, el trabajo del escultor de automóviles no corre peligro.

“El producto final va a ser un carro real que vas a ver en el mundo. Y para hacer algo real tienes que empezar con algo real. Un dibujo sólo te proporciona el 20 ó 30 % de la idea. Y para volverlo verdad, algo físico, tienes que trabajar lo físico”, explicó.

Excepto por elementos pequeños, como los espejos retrovisores o las parrillas frontales, los modelos físicos de los automóviles que se crean en el proceso de diseño están hechos totalmente de plastilina.

Maldonado explica que un modelo de plastilina a escala 1:40, que es el primero que se realiza para ver la primera muestra física de un diseño y con el que se trabaja para cambiar detalles hasta llegar al producto definitivo, puede realizarlo en una semana de trabajo.

Pero el trabajo de diseño de un automóvil moderno puede durar hasta cinco años durante los que se cambia constantemente las líneas del vehículo.

“Un escultor sin cambios ni interrupciones, puede terminar una escultura en una semana. Pero como tenemos que cambiar el diseño y trabajar con el diseñador, podemos estar de un año y medio a cinco años. Depende del proyecto y del diseño” dijo.

De ese modelo a escala 1:40 se pasa al de 1:1, tamaño real, que es el que se coloca en el túnel del viento para probar la aerodinámica del vehículo y comprobar de forma definitiva que el diseño es acertado.

Maldonado dice que la parte más difícil “es saber cuando parar de trabajar”.

“Porque si sigues trabajando, acabas dañando la escultura. Empiezas a cambiarla y eso no es lo que quiere el diseñador. A veces tengo que acordarme de parar de trabajar porque cuando estás tan enfocado en una cierta área, empiezas a dañar y cambiar la forma” declaró.

De la misma manera, el escultor colombiano también tiene claro que de los vehículos que ha esculpido, el que más le gusta es el Mustang.

“He trabajado en el Fusion, Mustang y otros de los que no podemos hablar. De esos dos que están afuera, me gusta más el Mustang. Es deportivo, es rápido, y parece rápido. Las líneas son largas. Estas formas fueron diseñadas para dar la impresión de movimiento. Y a mi eso me gusta” dijo.

Por Julio César Rivas