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La lucrativa y relajada vida de Bernanke fuera de la Fed

WUNI News
03/09/2014 7:05 AM
Actualizada: 03/10/2014 10:27 AM

Washington, 9 mar (EFE).- Tras su primer mes fuera de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke ha dado inicio a su nueva carrera en el lucrativo negocio de los selectos conferenciantes internacionales con una charla en Abu Dhabi sobre política monetaria por la que ganó 250.000 dólares.

Además, y por primera vez en años, unas palabras suyas en público no generaron cientos de titulares en todo el mundo.

Los nada desdeñables 250.000 dólares, por un discurso de menos de una hora, alcanzan todavía mayor relevancia si se los compara con el salario del todopoderoso presidente del banco central estadounidense durante todo 2013: 199.700 dólares.

Ya lo dijo uno de sus antecesores, Paul Volcker (1979-1987), quien reconocía con tanta candidez como ironía que una de las cosas que más le habían sorprendido al dejar el cargo es que “podía dar un discurso o dos y ganar más que al frente de la Fed”.

El circuito de conferenciantes le permitirá también a Bernanke viajar con comodidad: esta semana ofreció sendas conferencias en Johannesburgo (Sudáfrica) y Houston (Texas), en las que no se conoce cuáles han sido sus honorarios pero es de esperar que estén en un rango similar a la inicial de Abu Dhabi.

Si a estas suculentas remuneraciones se le suma la falta de responsabilidad y los quebraderos de cabeza que conlleva manejar la política monetaria de la primera economía mundial tras la mayor recesión económica en ocho décadas, no parece que Bernanke, de 60 años, pueda echar de menos su despacho en la sede de la Fed.

Conocido por su proverbial tranquilidad, su vida ha retomado una plácida rutina al margen de los rescates multimillonarios con fondos federales, inyecciones masivas de liquidez y el temor al contagio atlántico de la crisis de la zona euro.

Cafés en la sede del Brookings Institution, uno de los “think tank” más prestigiosos de Washington y donde ha sido nombrado investigador principal del Hutchins Center de Política Fiscal y Monetaria, y encuentros con colegas, completan esa agenda relajada.

A la espera, eso sí, del comienzo de su otra gran pasión: la liga de béisbol profesional de EE.UU.

Además, tiene tiempo de sobra para pensar sobre el libro de memorias que tiene previsto publicar acerca de sus años al frente de la Fed, aunque ya ha señalado que se concentrará más en la etapa posterior al estallido de la crisis.

El contrato editorial, que aún debe negociar, también le aportará una importante suma dado el interés general por uno de los momentos más convulsos vividos por el banco central estadounidense, que justamente el pasado año cumplió un siglo desde su fundación.

A modo de referencia, su predecesor Alan Greenspan (1987-2006) obtuvo un contrato por su libro “The Age of Turbulence” editado en 2007 de cerca de 8 millones de dólares.

Experto estudioso de la Gran Depresión de la década de 1930 cuando era profesor universitario en Princeton -antes de dar el salto a la vida pública en la Fed-, la opinión pública y los especialistas esperan con ansiedad el relato de la ya bautizada como Gran Recesión, de la que Bernanke se convirtió en uno de sus principales actores.

“De cara al futuro, estoy en modo reflexivo”, dijo en Sudáfrica.

Frase especialmente apropiada en alguien que había recibido el nombre de “Buda de los banqueros centrales” por parte del exsecretario del Tesoro Timothy Geithner, debido a la compostura con la que afrontó las revueltas aguas que le tocó navegar principalmente entre 2007 y 2010.

Ahora, al “Buda” le toca descansar, pensar y… hacer caja.

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