Tráfico | T 61° H 78%

Sin categoría

Noticias | Sin categoría

La pequeña Fraser-Pryce también vuela bajo techo (6.98)

WUNI News
03/09/2014 1:17 PM
Actualizada: 03/09/2014 5:30 PM

Redacción deportes, 8 mar (EFE).- La jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, hasta hoy reina de la velocidad al aire libre, extendió sus dominios a la pista cubierta con una victoria autoritaria en la final de Sopot (Polonia), dejando a su paso la mejor marca mundial del año (6.98).

Los Mundiales terminaron con un récord mundial -el único- a cargo del relevo estadounidense de 4×400 metros (3:02.13) y, como en las tres ediciones anteriores, con Estados Unidos al frente del medallero, con 8 de oro, 2 de plata y 2 de bronce.

En sus primeros Mundiales bajo techo, Fraser-Pryce sometió a la marfileña Murielle Ahouré, primera del ránking con un registro de 7.03 que hoy rebajó en dos centésimas para colgarse la plata por delante de la campeona estadounidense, Tianna Bartoletta (7.06).

Fraser-Pryce, actual campeona mundial de 100, 200 y 4×100 metros y dos veces campeona olímpica de 100, volvió a basar su victoria en una explosiva puesta en acción. No fue la más rápida en los tacos (159 milésimas) pero en el tercer apoyo ya estaba por delante de todas y ya no cedió la delantera.

En altura, el catarí Mutaz Essa Barshim compartió con Ivan Ukhov una marca de 2,38 metros pero, además de batir el récord asiático, le ganó al ruso el duelo en la final de altura al superar dicha cota en su primer intento mientras su adversario necesitaba tres.

Ninguno de los dos pudo con los 2,40 en un concurso que había levantado grandes expectativas ante la posibilidad de que, fruto de la rivalidad entre estos dos grandes saltadores, terminara cayendo el viejo récord mundial del cubano Javier Sotomayor (2,43), imbatido durante 25 años.

La etíope Genzebe Dibaba, nueva reina del mediofondo mundial, dominó la final de 3.000 metros con 8:55.04, a 40 segundos de su récord mundial.

La keniana Hellen Obiri, que defendía el título, sólo pudo seguirla de lejos en las dos últimas vueltas para obtener el consuelo de la medalla de plata con un registro de 8:57.72, y la bahrainí Maryam Yusuf Jamal, llegó tercera con 8:59.16.

En dos semanas, la pequeña de las Dibaba, que ha bajado de distancia para no competir en 5.000 con su hermana -doble campeona olímpica- Tirunesh, ha pulverizado los récords mundiales de 1.500 (3:55.17), 3.000 (8:16.60) y dos millas (9:00.48).

Caleb Mwangangi Ndiku, de 21 años, hijo de un lanzador de jabalina, dio a Kenia la primera medalla del torneo al imponerse en 3.000 metros con un tiempo de 7:54.96, relegando al segundo puesto al estadounidense Bernard Lagat, que con 39 años aspiraba a conseguir su cuarto título.

Lagat mantuvo viva la esperanza hasta la última recta, cuando se dio cuenta de que no podría alcanzar a Ndiku, 18 años más joven, que había tomado la cabeza a 400 metros del final. De haber ganado, el estadounidense nacido en Kenia habría superado el récord de tres títulos que comparte con el etíope Haile Gebrselassie.

El etíope Mohammed Aman revalidó su corona de 800 metros batiendo con un tiempo de 1:46.40 a los dos polacos, Adam Kszczot y Marcin Lewandowski, que celebraron con alborozo sus medallas ante un público entregado en el ERGO Arena de Sopot, aunque este último fue descalificado después por pisar fuera de calle. El británico Andrew Osagie heredó el bronce con 1:47.10.

En 60 metros vallas, el estadounidense Omo Osaghae (7.45) se hizo acompañar de dos franceses en el podio: Pascal Martinot-Lagarde (7.46), que probablemente se dejó el oro en la salida, y Garfield Darien (7.46). Sólo dos centésimas separaron a los tres medallistas.

En 800, la debutante Chanelle Price, subcampeona estadounidense, acreditó su condición de “front runner” dominando la final de principio a fin. Tomó la cabeza en la salida, pasó el 200 en 27.88, los 400 en 57.73, los 600 en 1:28.91 y paró detuvo el cronómetro en 2:00.09, la mejor marca mundial del año.

La polaca Angelika Cichocka fue la más rápida entre las de atrás (2:00.45) y la bielorrusa Marina Arzamasova se llevó el bronce con récord personal (2:00.79).

La cubana Yarisley Silva, subcampeona olímpica de pértiga, heredó de la rusa Yelena Isinbáyeva el título de campeona mundial en pista cubierta al superar en su primer intento los 4,70 metros, la misma altura que la rusa Anzhelika Sidorova y la checa Jirina Svobodova, que lo hicieron a la segunda y se colgaron sendas preseas de plata. La brasileña Fabiana Murer necesitó tres intentos y se quedó fuera del podio.

En longitud, la francesa Eloyse Lesueur, campeona de Europa, demostró una gran progresión en un año. De ser eliminada en la calificación de los Mundiales al aire libre de Moscú con 6,39 a ser campeona mundial bajo techo con 6,85. La británica Katarina Johnson-Thompson se quedó a cuatro centímetros y la serbia Ivana Spanovic (bronce en Moscú 2013), repitió metal a cubierto con 6,77.

Y cuando parecía que el torneo iba a terminar sin récords mundiales, el cuarteto estadounidense formado por Kyle Clemons, David Verburg, Kind Buttler y Calvin Smith ganó el oro con 3:02.12, mejorando los 3:02.83 conseguido por otro equipo del mismo país el 7 de marzo de 1999 en los Mundiales en sala de Maebashi (Japón).