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El ecuatoriano Esteban Enderica juega a domesticar a su animal salvaje

WUNI News
03/12/2014 10:50 AM
Actualizada: 03/12/2014 11:33 AM

Santiago de Chile, 12 mar (EFE).- Para el ecuatoriano Esteban Enderica, el nadador más resistente de los Odesur, la mejor manera de agradecer su salud es domesticar al cuerpo como si fuera un animal que solo obedecerá si lo pone a nadar muchas horas sin parar.

“A la distancia se le respeta, pero no se le debe temer y el trabajo es la base de todo”, asegura a Efe el competidor de 23 años que el próximo domingo buscará ratificar su condición de nadador más resistente de los Juegos Sudamericanos cuando dispute el cetro en los 10 kilómetros de aguas abiertas.

Originario de Cuenca, Esteban ganó una medalla de oro y dos de plata en el concurso de natación de los Juegos y con una marca de 15:27.92 en los 1.500 metros libre se ganó el título de atleta de más resistencia de los Odesur.

“Estuvo bien, un récord que va a durar por lo menos cuatro años más, pero mi meta es nadar más veloz que eso. En un año quiero recorrer la distancia en 15:10 y más adelante el propósito será romper la barrera de los 15 minutos”, explica.

Se trata de un atleta obsesionado con superarse a sí mismo, capaz de hacer inversiones fuertes como la de hace cuatro años cuando dejó la escuela para dedicarse a entrenar bajo las órdenes de su hermano Juan Fernando, un nadador retirado.

En Santiago de Chile, Enderica ha dado muestras de una salud irrompible, por eso nadie sospecha que estuvo a punto de ausentarse a los Juegos Sudamericanos por una lesión de última hora

“Fue en el hombro, pero me recuperé y ahora doy gracias por eso antes de cada competencia. Muchos quisieran estar en un bloque de salida como yo y no pueden, eso lo aprecio”, asegura.

En Cuenca lo reconocen por su disciplina. Es el típico deportista que se acuesta minutos después de las 10 de la noche y madruga para irse a entrenar, no debe alcohol y evita las fiestas, sin embargo la clave de sus triunfos parece estar en la decisión de no dar comodidad a su cuerpo y exigirle como a un animal salvaje.

“No es fácil ser el entrenador del hermano de uno, pero con Esteban jamás he tenido una diferencia porque es muy disciplinado y entrena duro; es un chico muy responsable y va a llegar lejos porque trabaja fuerte”, dice Juan Enderica.

Para Esteban todo parece fácil en la natación porque toma el deporte como una diversión. Si le hablan del cansancio de las distancias largas dice que se arregla con un masaje y sobre lo importante de ser paciente y aprender a guardar fuerzas explica que eso se aprende si se repite en los entrenamientos.

“En las prácticas trabajo los parciales negativos (segunda mitad de la carrera más rápida) y por eso sé cuando debo aguantar y cuál es el momento del ataque”, señala.

Según los técnicos, su madurez como nadador llegará en unos años, pero Esteban Enderica va paso a paso. Ahora se limita a disfrutar en Santiago la felicidad de ver como ese animal que es su cuerpo comienza a hacerle caso y calcula que si le sube la parada quizás siga obedeciendo y él pueda cumplir su obsesión, nadar los 1.500 metros debajo de 15 minutos y colocarse en una final olímpica.