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La “Liebre” de Durero sale a la luz por primera vez en una década

WUNI News
03/13/2014 10:50 AM

Viena, 13 mar (EFE).- Ha estado desde mayo de 2005 resguardada en una madriguera a oscuras, reposando y alejada del público. Pero a partir de mañana, la famosa “Liebre” de Durero es la protagonista de una exposición en el Museo Albertina de Viena, tras la que, de nuevo, volverá a ocultarse del público por una larga temporada.

“La fundación de la Albertina. De Napoleón a Durero”. Así se llama la muestra, abierta desde mañana hasta el 29 de junio próximo, a la que hay que agradecer que la obra maestra de Durero (1471-1528) vea la luz de nuevo.

La última vez que se expuso este dibujo fue en 2005 en el Museo del Prado, en Madrid, en el marco de la exposición “Durero. Obras maestras de la Albertina”. “Nada más volver a Viena se fue directo al sótano”, explicó a Efe Verena Dahlitz, jefa de prensa del museo vienés.

Se refería a la cámara oscura donde el cuadro, pintado en 1502, ha estado a resguardo, a temperatura y humedad constante, todos estos años para evitar su deterioro.

Durante el tiempo que esté expuesto ahora, la luz en la sala no superará los 50 “lux”, el equivalente a la iluminación ambiente de un salón familiar.

Más allá de la posibilidad de contemplar la pieza de este maestro universal, la exposición es un homenaje al fundador de la Galería Albertina, el príncipe Alberto de Sajonia-Teschen (1738-1822).

La muestra recorre su vida y expone objetos relacionados con los países y cargos que ocupó, gente con la que se relacionó, como su suegra, la emperatriz austríaca María Teresa o el emperador francés Napoleón.

O su condición de ilustrado y masón, que no coleccionó arte como símbolo de poder sino por un afán más académico y educativo.

“Es la primera exposición que muestra la historia de la Albertina. Hasta ahora no se habían expuesto juntas tantas obras maestras. Es una exposición excepcional como no ha habido otra y como no la habrá nunca más”, aseguró a Efe el comisario de la muestra, Christian Benedik.

Un paseo por la exposición permite contemplar a apenas unos metros de distancia ejemplos de la perfección y el realismo anatómico de Durero, como “Ala de Carraca” o “Manos Orando”, y dibujos de otros genios como Miguel Ángel, Da Vinci, Rubens y Bruegel.

Aunque la exposición se nutre de muebles, cuadros y objetos traídos en préstamos de lugares vinculados al príncipe Alberto, los pesos pesados provienen de los fondos propios del museo vienés, que reúne más de un millón de grabados y dibujos.

Una colección iniciada por Alberto de Sajonia a partir de 1776, gracias al apoyo y al impulso de su esposa, la archiduquesa María Cristina de Austria.

“Se trata de la colección y de cómo se formó”, resumió el sentido de esta exposición el director de la Albertina, Klaus Albrecht Schröder, durante la presentación hoy.

La muestra recuerda con grabados y objetos de época momentos esenciales como la Revolución Francesa, que provocó que Alberto abandonará su puesto como gobernador de los Habsburgo en los Países Bajos y que, a la larga, hizo que su colección se quedara en Viena.

Un gorro y un pañuelo de Napoleón o una mesa que la reina María Antonieta de Francia regaló a su hermana María Cristina, se cuentan también entre las curiosidades históricas de esta exposición.

En total, unos 400 objetos que recorren la historia del arte desde el Renacimiento italiano hasta principios del siglo XIX.

En uno de sus capítulos, se recuerda que la otra gran pasión de Alberto, los libros, también generó una colección paralela de 25.000 volúmenes que, tras la caída de la Monarquía austríaca en 1918, acabó repartida por todo el mundo.

Por Antonio Sánchez Solís.

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