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Rousseff recibe a jugador y árbitro víctimas de racismo en el fútbol

WUNI News
03/13/2014 6:56 PM

Río de Janeiro, 13 mar (EFE).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió hoy al volante Tinga, jugador del club Cruzeiro, y al árbitro Marcio Chagas, víctimas de agresiones racistas en las últimas semanas, en una reafirmación de su campaña para combatir cualquier tipo de discriminación durante el Mundial de Brasil 2014.

“Fue (una reunión) importante porque mostró que ella (la jefe de Estado) está preocupada con lo que ocurrió conmigo, con Marcio y con (el también futbolista) Arouca”, afirmó Tinga en una rueda de prensa que concedió en la Presidencia tras el encuentro con la mandataria.

Un par de semanas antes de que los casos de discriminación empañaran el fútbol brasileño, Rousseff criticó los casos de racismo en el fútbol en el mundo y aseguró que el Mundial de Brasil será un momento de respeto de las diferencias.

“Estamos construyendo un país que respeta la diferencia. Quería decirles que el Mundial es un momento especial donde los pueblos se encuentran para una disputa lúdica en que la marca debe ser la convivencia armoniosa entre diferentes”, dijo entonces.

La mandataria ha insistido en que el Mundial de Brasil, país en el que el 50,7 por ciento de la población es negra o mulata, será un evento contra el racismo.

En su campaña, la jefe de Estado de Brasil le pidió al papa Francisco en una audiencia que tuvo con el Pontífice el mes pasado que divulgue durante el Mundial un mensaje de respeto a las diferencias.

Rousseff ya había manifestado su solidaridad para con los futbolistas brasileños agredidos por ser negros pero, para dejar clara su posición, los convocó a una reunió este jueves en el Palacio de Planalto, la sede de la Presidencia.

“Tuvimos la oportunidad de conversar con ella sobre otras cosas que ocurren en el país en términos de prejuicio. Esperamos que podamos concienciar a la población que el respeto es un factor de educación”, afirmó Tinga, quien le regaló a la jefe de Estado una camiseta del Cruzeiro, tradicional rival del Atlético Mineiro, el equipo de corazón de Rousseff.

Tinga fue blanco en febrero pasado de insultos racistas en Perú durante un partido de la Copa Libertadores entre el Cruzeiro y el Real Garcilaso.

Marcio Chagas fue repetidas veces tildado de “mono salvaje” cuando se desempeñaba como árbitro el miércoles de la semana pasada del partido entre el Esportivo y el Veranópolis, por el campeonato regional del estado de Río Grande do Sul.

El volante Arouca, jugador del Santos y que no pudo acudir a la cita con la mandataria, fue blanco de insultos racistas el jueves de la semana pasada al final del partido en que su equipo se impuso a domicilio por 2-5 al Mogi Mirim, con un gol del jugador, y certificó su clasificación a la próxima fase del Campeonato Paulista.

En la reunión entre Rousseff y las víctimas de racismo también participaron el ministro de Deportes, Aldo Rebelo; la secretaria de Igualdad Racial, Luiza Bairros, y el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho.

El encuentro coincidió con la divulgación de un mensaje en que la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB, episcopado) pidió a las autoridades un combate eficaz al racismo durante el Mundial.

“El éxito del Mundial no será medido por los valores que inyectará en la economía ni por las ganancias que proporcionará a los patrocinadores sino por, entre otros, el combate eficaz al racismo y a la violencia”, según el mensaje del episcopado de la iglesia católica en Brasil.