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Rodrigo Fresán afirma que “mi generación leía ‘Sidharta’, y ahora leen ‘Harry Potter’”

WUNI News
03/20/2014 9:39 AM

Sevilla (España), 20 mar (EFE).- El escritor argentino afincado en Barcelona (este de España) Rodrigo Fresán ha dicho sobre la evolución de los hábitos de lectura que, en la adolescencia, mientras su generación “leía ‘Sidharta’, ahora leen ‘Harry Potter’”.

Igualmente, ha lamentado que “los ‘bestsellers’ cada vez están peor escritos; comparas ‘bestsellers’ de entonces de autores como Morris West o Irving Wallace con los de hoy y parecen escritores clásicos”, y ha considerado, en una entrevista con Efe, que “la gente cada vez lee peor y por tener un libro como tema de conversación. Antes sucedía lo contrario: valorabas más un libro que solo hubieras leído tú”.

Fresán, que acaba de publicar “La parte inventada” (Random House) y ha participado en un ciclo sobre crítica literaria de la Universidad de Sevilla, ha asegurado que, por el efecto de internet, “la gente cada vez está más impaciente”, con lo que ha tratado de explicar que cada vez haya más personas que carezcan de disposición para leer libros.

“En ‘La parte inventada’”, precisamente, dedica un pasaje a comparar los “bestsellers” de su juventud con trampolines que ayudaban a soltarse nadando y llegar a aguas más profundas, pero que ahora ese tipo de obras, por su poca calidad, han perdido esa función.

“La lectura es un músculo, como lo es la escritura, y, si no lo ejercitas, pierde elasticidad y fuerza; aunque para mí, la gente que no lee es un misterio”, ha dicho, mientras que sobre los lectores que desprecian la ficción, ha señalado: “Está bien que te preocupe la realidad, pero la realidad, como entidad, también es discutible”.

El escritor ha considerado “nefasto” el mundo de internet, con su proliferación infinita de blogs y opinantes, y ha dudado de que eso suponga ninguna consagración de la democracia ni refuerzo de la libertad de expresión: “Si en los periódicos existía la ley, internet es el ‘far west’”, ha afirmado, tras confesar que él mismo ha sido suplantado en dos redes sociales.

“Tener el límite de un mensaje en 140 caracteres o que escribir con faltas de ortografía sea considerado algo vanguardista no me parece ningún avance”, ha insistido.

Para contestar a si “La parte inventada”, donde trata de explicar cómo funciona la mente de un escritor cuando se pone a escribir su propia historia, es o no una novela, ha recurrido a la tradición literaria argentina, en la cual, ha considerado, “ningún escritor que se precie trata de escribir la gran novela”.

“Las grandes novelas argentinas son artefactos extraños, como ‘Rayuela’; nunca son novelas al uso”, ha añadido.

Y sobre qué debe ser una novela, ha dicho: “Lo de siempre: contar una buena historia y que esté bien escrita”. Y ha bromeado: “La teoría es sencilla, pero la práctica es complicada”.

Sobre los títulos de sus libros ha asegurado que son tan importantes para su trabajo que le suponen “un ancla, una estructura, como un plano o una palmera a la que abrazarse”, de modo que alguno de ellos, como el último, “La parte inventada”, ya lo tenía antes de escribir ni una de sus 566 páginas.

“La novela ya no tiene las obligaciones que tenía en el siglo XIX, cuando debía entretener e informar de todo, cuando el lector era una persona de sesenta años que moría en la misma cama que había nacido. La novela ha cambiado mucho, y el único lugar donde la novela puede ya ofrecer batalla es en el estilo, en el idioma”, ha concluido.

Por Alfredo Valenzuela