Tráfico | T 65° H 90% | Powered by Yahoo! Weather

Sin categoría

Noticias | Sin categoría

México galardona a Poniatowska por una vida dando “presencia a otras voces”

WUNI News
03/26/2014 7:55 AM

México, 26 mar (EFE).- La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska recibió este martes en su país la Medalla de las Bellas Artes, que le ha sido otorgada a sus 81 años por una vida dedicada a dar voz con sus escritos a aquellas personas que merecían ser escuchadas.

“No hay duda de que su obra ha mantenido un permanente compromiso ético: el de dar presencia a otras voces, el de abrir con su palabra espacios para que aquello que los otros tienen que decir sea escuchado”, dijo en la ceremonia el director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa.

El director del Conaculta fue el encargado de entregar a la escritora, ganadora del último Premio Cervantes, este galardón que desde 1993 se otorga a creadores, intérpretes y destacados personajes de la cultura de México.

“El ejercicio plural de Elena en la literatura ha hecho de sus obras un cuadro humano de México, un eco polifónico donde cabe la multiplicidad de expresiones personales, ciudadanas, históricas y culturales”, apuntó.

La entrega de esta presea iba a tener lugar el pasado mes de enero, pero tuvo que posponerse por la muerte del escritor José Emilio Pacheco, amigo personal de la periodista.

“Es en su inteligencia sensitiva -añadió Tovar y de Teresa- es donde encontramos la inconfundible asimilación del que es capaz de trasladar a la obra escrita aquello que ve y que oye”.

La ceremonia tuvo lugar en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, y en ella participaron intelectuales como Juan Ramón de la Fuente, Antonio Lazcano y Juan Villoro, quienes resaltaron la importancia del trabajo de Poniatowska.

Vestida con un huipil (un tradicional vestido mexicano de bordados) largo, la escritora agradeció a todos los presentes los elogios y pronunció un discurso sobre el amor y sobre su familia materna, precisamente de apellido Amor.

En un encuentro previo con la prensa, Poniatowska dijo que para ella un premio “es un aliciente” que “te da una idea de ti mismo que a lo mejor antes no tenías y te hace que sigas”.

“Se pone una contenta también de saber que a tal o cual persona le gustó el libro. A mí me dicen ‘Me gustó su libro’ y me dan ganas de abrazar o de besar a esa persona”, dijo la periodista.

A lo largo de su carrera, Poniatowska se ha visto recompensada con múltiples galardones, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo de México (fue la primera mujer que lo obtuvo), el Mazatlán de Literatura, el Alfaguara de Novela, el Nacional de Ciencias y Artes, el Rómulo Gallegos y el Biblioteca Breve.

“Ahora no me queda más remedio que seguir adelante. Ya me metí en ese camino, ya estoy cansada con lo que hago y no puedo cambiar. No me puedo volver bailarina a los casi 82 años, no puedo ir a un cabaret a cantar; entonces ahora me fajo y soy escritora”, afirmó.

Pero lejos de pretender ser escritora, añadió, lo que siempre ha querido es “ser periodista, informar, preguntar y preguntar, porque nunca he tenido una respuesta, siempre he tenido preguntas”.

“Escribir a veces es una ‘chinga’ (un fastidio). Es pesado, y cuando veo a veces qué es lo que sucede afuera digo ‘¿Por qué no estoy afuera? ¿Por qué no estoy haciendo la vida de todos los demás en vez de estar aquí atornillada ante a una máquina de escribir?”, relató.

Poniatowska habló también del Premio Cervantes que recibirá el próximo 23 de abril y del discurso que ya está preparando, en el que hablará sobre todo de mujeres. De las mujeres de Cervantes en “El Quijote” y de las grandes escritoras mexicanas como Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos o Elena Garro.

La escritora explicó que será la primera mujer que se suba al púlpito de la Universidad de Alcalá, donde se entrega este premio, ya que Ana María Matute lo recibió en silla de ruedas, Dulce María Loynaz no leyó su discurso y María Zambrano no acudió a recibir el galardón.

“Espero no caerme como ‘chango’ (mono) luego allí”, bromeó.

Defensora de causas sociales, Poniatowska nació en 1932 en París, vive en México desde 1942 y tiene nacionalidad mexicana desde 1969.

Es hija de la mexicana Paula Amor -a quien la Segunda Guerra Mundial obligó a dejar París y partir al sur de Francia junto con sus dos hijas, para luego establecerse en México-, y del descendiente del último rey de Polonia, el príncipe Jean E. Poniatowski, quien luchó con el ejército francés.

Tras una formación inicial en lengua inglesa y castellana, en 1949 fue enviada a estudiar en un internado religioso de Estados Unidos y al regresar a México en 1953 comenzó a trabajar en el periódico Excélsior, donde a través de una entrevista diaria retrató la realidad de su país en los años cincuenta.

Desde ahí, toda una vida estuvo rodeada de personajes de la talla de Octavio Paz, Juan Rulfo, María Félix, Dolores del Río o el luchador El Santo, quien le enviaba chocolates cada 14 de febrero, contó, aunque una de las personas que más le marcó fue el cineasta Luis Buñuel.

Una vida que está lejos de su fin, aseguró, ya que tiene muchos planes, entre ellos escribir un libro sobre la segunda mujer de Diego Rivera, Guadalupe Marín, y sobre su familia paterna, de la cual se distanció tras su viaje a México.