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El nuevo jefe de la Policía de Puerto Rico apuesta por la colaboración para reducir la criminalidad

WUNI News
04/09/2014 4:22 PM
Actualizada: 04/10/2014 10:31 AM

San Juan, 9 abr (EFE).- La persona nominada a ser el próximo jefe de la Policía de Puerto Rico, José Caldero, apuesta por la colaboración con el FBI y otras agencias federales para combatir el crimen asociado al narcotráfico que golpea la isla caribeña.

Caldero dijo hoy en entrevista con Efe que su primer objetivo es reducir el alto número de asesinatos que se registran en la isla y que para alcanzar ese fin el mejor camino es trabajar junto a las autoridades federales presentes en Puerto Rico.

“El 73 % de los asesinatos que se registran en Puerto Rico están relacionados con la droga”, dijo Caldero, que se unió a la Policía en 1976 en el Precinto de Puerto Nuevo, una barriada popular de San Juan.

El veterano policía, que se encontraba en situación de retiro antes de ser reclutado por el Ejecutivo, se convertirá en el quinto superintendente en el último lustro y sucederá, en el caso de ser confirmado por el Senado, a James Tuller.

La nominación de Tuller, un neoyorquino de madre puertorriqueña que ejerció el cargo durante varios meses a la espera de que fuera confirmado en ese puesto, finalmente fue retirada por el gobernador por no aportar la información requerida sobre sus últimas declaraciones de ingresos.

Para reducir el número de asesinatos y delitos relacionados con el narcotráfico, Caldero propone seguir los planes del Gobierno local, que pasan por dedicar más medios al combate de un problema que cada año le cuesta la vida a cerca de mil personas en la isla.

Caldero indicó que una de las medidas por las que aboga es el reclutamiento de agentes encubiertos que trabajen en las “zonas calientes” de tráfico de drogas en Puerto Rico.

“Hay que investigar al (narcotraficante) grande y al que financia”, defendió Caldero, que hasta ahora asesoraba en temas de seguridad al municipio puertorriqueño de Caguas.

En cuanto a si hay alguna nueva estrategia que prevé poner en marcha, dijo que “lo que está bien se dejará y lo que no cambiará”.

Caldero subrayó que otra de sus prioridades pasa por “tratar bien al ciudadano”, en referencia a una de las exigencias de la Justicia federal, que, tras las denuncias de distintos sectores sociales, demandó un cambio en los procedimientos de la Policía.

El Departamento de Justicia federal se basó para exigir a las fuerzas de orden cambios en sus métodos en un informe de Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) que denunciaba que entre 2005 y 2010 casi dos mil agentes de la Policía cometieron delitos de distinta índole.

“Se va a nombrar a un monitor federal”, dijo Caldero, para quien la reformar en curso en el seno de la Policía “no tiene marcha atrás”.

Caldero destacó que conoce perfectamente a las autoridades federales y desde hace décadas al jefe del FBI en Puerto Rico, Carlos Cases, lo que facilitará la colaboración.

Tuvo palabras para la numerosa comunidad dominicana residente en Puerto Rico, objeto, según ACLU, de la mayoría de los abusos por parte de la Policía, con cuyos líderes dijo que espera reunirse en próximas fechas.

“Vamos a tratar de solucionar los problemas”, dijo, tras insistir en que el objetivo es que la ciudadanía perciba que el tratamiento de las fuerzas del orden es el correcto.

Caldero, con más de tres décadas de experiencia en la Policía, es el tercer superintendente desde que el gobernador, Alejandro García Padilla, asumió el cargo en enero de 2013.

Le precedieron en el cargo Tuller, que permaneció cuatro meses sin llegar a ser ratificado por el Senado, y Héctor Pesquera, nombrado por el exgobernador Luis Fortuño, que permaneció en el puesto entre marzo de 2012 y noviembre de 2013 tras suceder a Emilio Díaz Colón (julio 2011-marzo 2012) y José Figueroa Sancha (enero 2009-julio 2011).

Caldero cuenta en su formación con una maestría en Asuntos Públicos y un Bachillerato en Justicia Criminal, a lo que suma ser graduado de la Academia Nacional y de la Escuela de Negociadores de Rehenes del FBI en Virginia.

La criminalidad se cobró en 2011 la muerte de 1.136 personas, la estadística anual más alta registrada desde 1940, para bajar en 2012 a 1.005 y 883 en 2013.