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Estudiantes boricuas en EE.UU. buscan soluciones a crisis de Puerto Rico

WUNI News
04/15/2014 3:41 PM
Actualizada: 04/15/2014 4:40 PM

San Juan, 15 abr (EFEUSA).- Decenas de estudiantes boricuas en universidades estadounidenses tratan de ayudar a su isla desde la distancia y buscan soluciones a la crisis que sufre desde hace años a través de la asociación Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA).

“Nuestro círculo se adapta a lo que ocurre en Puerto Rico. Este año estamos tocando los modelos de economía, el retiro de los maestros y las necesidades laborales que hay en la isla”, explicó hoy a Efe Alejandro Silva Díaz, miembro de la Junta de Directores de MPA.

Esta iniciativa surgió en 2006 entre estudiantes puertorriqueños matriculados en las prestigiosas universidades de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que tenían la inquietud común de querer contribuir a la recuperación de Puerto Rico, que por entonces ya sufría los efectos de una incipiente crisis agravada con los años.

Precisamente, esta semana se anunció que el MIT participará en el diseño de un curso universitario sobre cómo mejorar los ámbitos urbanos en Puerto Rico.

Desde 2006 que la economía de la isla ha caído cerca de un 13 % y sufre un sangrante éxodo poblacional que, según el Instituto de Estadística de la isla, es el responsable de que en 2012 emigraran 75.000 puertorriqueños (205 personas al día), con una media de edad de 29 años.

Así, durante 2012 la isla perdió unos 55.000 habitantes, lo que supone el 1,5 % de la población, aunque en ese mismo año también vinieron 20.000 personas de fuera a vivir a la isla.

Silva recuerda que en mayo de 2006 fue cuando la Administración del entonces gobernador Aníbal Acevedo Vilá paralizó las funciones del Gobierno, dejando así a casi cien mil empleados públicos sin trabajo temporalmente y medio millón de niños sin colegio, por falta de fondos públicos.

Fue la primera vez en la historia de Puerto Rico que los colegios públicos dejaron de funcionar por falta de fondos, una pausa que afectó a las 1.534 escuelas públicas de la isla, más de 500.000 estudiantes y 40.000 maestros, a tan sólo dos semanas de que terminara oficialmente el curso.

Para aquel entonces, MPA presentó al Gobierno de turno ideas y propuestas para que las estudiaran, “pero no sabemos lo que pasó con ellas”, apunta Silva, graduado de la conocida Universidad de Cornell, en Nueva York.

Puerto Rico sufre una bajísima participación en el mercado laboral y una elevada tasa de criminalidad que dificultan la recuperación económica, afectada también por unos elevados precios energéticos y cambios en la política impositiva federal sobre las empresas estadounidenses que operan en la isla.

El Gobierno de Alejandro García Padilla, que accedió al poder en enero de 2013, ha emprendido medidas para equilibrar sus cuentas, con recortes en pensiones, aumento de impuestos y reducción de gastos públicos.

Silva explica que el plan principal de MPA es conectar con jóvenes puertorriqueños que sean innovadores, emprendedores y quieran trabajar en favor de una recuperación común, con independencia de sus antecedentes e ideologías políticas.

Como parte de sus trabajos en 2010 se lanzó el Programa de Apoderamiento de Retención de Agentes de Cambio (PARACa), cuyo propósito es capacitar a jóvenes a que enlacen proyectos de vida con pensadores de proyectos de desarrollo social y económico que ayuden a mejorar a la isla.

En junio y julio próximos, el PARACa pretende reunir a estudiantes de escuelas públicas de la isla con líderes de diferentes organizaciones en Puerto Rico para discutir los problemas e inquietudes actuales.

El programa ofrecerá charlas de diversos temas de salud, economía, educación, cabildeo, seguridad ciudadana y seguridad alimentaria, entre otros, con profesionales expertos en cada una de estas áreas, con la idea de dar a conocer cuáles son los grandes retos socioeconómicos y buscar soluciones a nivel local.

Igualmente, organizará internados en agencias u organizaciones sin fines de lucro y cada dos sábados visitarán comunidades para conocer de cerca sus necesidades y proyectos.

“La experiencia en el internado también sirve para abrirle los ojos a los participantes e instarles a que se involucren en iniciativas públicas y privadas”, indicó Silva.