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Francia lleva a la ONU pruebas de tortura en Siria y busca un acuerdo para ir a la CPI

WUNI News
04/15/2014 6:32 PM
Actualizada: 04/15/2014 8:51 PM

Nueva York, 15 abr (EFE).- Francia llevó hoy al Consejo de Seguridad de la ONU supuestas pruebas de torturas sistemáticas por parte del régimen sirio y anunció que tratará de convencer a todos los miembros para que apoyen una investigación de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre los crímenes cometidos en el conflicto.

El informe presentado en una sesión informal del Consejo se conoce como “César” y ya salió a la luz el pasado mes de enero, cuando varios medios de comunicación adelantaron su contenido.

Elaborado por un grupo de destacados abogados internacionales, el documento se basa en 55.000 fotografías de unos 11.000 cadáveres tomadas entre 2011 y agosto de 2013 por un fotógrafo del Ejército sirio destinado en un hospital militar en las inmediaciones de Damasco.

El autor de las imágenes, que desertó y huyó de Siria el pasado año, tenía el encargo de fotografiar los cuerpos de personas que morían en tres centros de detención de la zona y durante dos años hizo copias de todas esas fotos, que sacaba del hospital en un lápiz de memoria que escondía en su zapato, según los responsables de la investigación.

Varios miles de esas fotografías fueron utilizadas para elaborar el informe forense presentado hoy ante el Consejo de Seguridad, que fue financiado por Catar, uno de los principales apoyos de la oposición siria.

Uno de sus autores, el antiguo fiscal del tribunal internacional que juzgó los crímenes en Sierra Leona, David Crane, explicó hoy en una conferencia de prensa que las imágenes son prueba de “una matanza sistemática e industrializada”.

En algunas de las fotografías mostradas a los periodistas se pueden ver cadáveres con numerosas marcas de golpes, con signos de estrangulación, con los ojos arrancados o con señales de desnutrición.

Crane, que viajó a Oriente Medio para entrevistarse con el autor de las imágenes -bautizado como “César” para proteger su identidad-, garantizó que todas ellas son auténticas y no han sido manipuladas.

El forense Stuart Hamilton, también parte de la investigación, explicó hoy cómo las marcas en muchos de los cuerpos apuntan a que las víctimas estaban inmovilizadas cuando fueron golpeadas y asesinadas y a que sus autores buscaban “causar dolor”.

Crane, por su parte, subrayó que las supuestas torturas documentadas en el informe son sólo “la punta del iceberg”, pues corresponden únicamente a tres centros de detención de los más de cincuenta que el Ejército sirio tiene en el país.

El embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, explicó en la misma conferencia de prensa que su intención al llevar el documento ante el Consejo de Seguridad era “apelar a la conciencia humana”.

“No se trata de acusar al régimen o a la oposición”, aseguró Araud, que explicó que su país está manteniendo contactos con el resto de miembros del máximo órgano de decisión de la ONU para tratar de referir la situación en Siria a la CPI.

El Consejo de Seguridad es actualmente el único órgano que tiene capacidad para permitir que la CPI persiga los delitos cometidos en Siria, pues este país no es miembro del tratado que constituyó el tribunal con sede en La Haya.

Rusia -uno de los principales aliados de Damasco y con derecho a veto como miembro permanente del Consejo- se ha opuesto desde el principio del conflicto a llevar el caso ante la CPI.

“Sabemos que el Consejo de Seguridad está dividido”, indicó Araud, que sin embargo se mostró optimista sobre la posibilidad de convencer a Moscú.

“Si no es el caso, habría que buscar otras opciones, pero aún no estamos ahí”, añadió.

La semana pasada, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, volvió a pedir al Consejo de Seguridad que traslade el caso a la CPI y aseguró que “la mayor responsabilidad” de los crímenes cometidos en el país es del régimen.