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99-101. Bradley e Hilario ponen a los Bulls contra la pared

WUNI News
04/23/2014 2:30 AM
Actualizada: 04/23/2014 12:09 PM

Chicago (EEUU), 22 abr (EFE).- Emoción, remontada y suspense fue lo que se vivió de nuevo en el segundo partido de la eliminatoria de la primera ronda de la Conferencia Este que disputaron los Bulls de Chicago y los Wizards de Washington, en el United Center, y que acabó como el primero, con victoria sorpresa del equipo visitante.

Esta vez, en la prórroga, los Wizards se impusieron por 99-101 después de haber remontado seis puntos de diferencia en los últimos 2:47 minutos del tiempo reglamentario, y ver como el base Kirk Hinrich fallaba dos tiros de personal a falta de dos segundos para el final de los cinco minutos extras.

La victoria de los Wizards, que no llegaban a la fase final desde el 2008, los deja con la ventaja de 2-0 en la eliminatoria que disputan al mejor de siete partidos y el tercero se jugará el próximo viernes, en el Verizon Center, de Washington.

Antes del fallo de Hinrich, que hizo que los seguidores de los Bulls se acordasen aun más de la ausencia del base estelar Derrick Rose, los Wizards con el escolta Bradley Beal, que aportó 26 puntos (9-20, 4-7, 4-5), siete rebotes, dos asistencias, dos recuperaciones de balón y puso un tapón, habían tenido seis tantos de ventaja y 42 segundos por jugarse de la prórroga.

Los Bulls supieron reaccionar con el pívot Joakim Noah que consiguió cuatro puntos consecutivos (canasta y dos tiros de personal) y forzaron el fallo del tiro en suspensión de Beal a 17 segundos para el final.

La emoción estaba al máximo, auténtico ambiente de playoffs, y más cuando los 21.663 espectadores que acudieron a presenciar el partido vieron como el pívot brasileño Nené Hilario cometía personal sobre Hinrich.

Los Bulls tenían al menos la posibilidad de conseguir el empate en el marcador y seguir con vida de cara a la segunda prórroga, pero Hinrich, que antes había acertado los dos tiros de personal que hizo, esta vez falló, y la desolación fue completa en el United Center.

Mientras que los jugadores de los Wizards, encabezados por Hilario, que volvió a jugar un gran partido, celebraron el logro de llegar como “víctimas” de la serie y volver a su campo nada menos que con la ventaja de 2-0.

Hilario se convirtió en el segundo máximo encestador de los Wizards al aportar 17 puntos, incluidos seis que logró en el tiempo de prórroga, los primeros del equipo de Washington, que le dieron la ventaja que nunca más perdió.

El pívot internacional brasileño, que jugó 40 minutos, anotó 8 de 13 tiros de campo y 1 de 4 desde la línea de personal, capturó siete rebotes –todos defensivos–, repartió tres asistencias, recuperó un balón, perdió otro y puso un tapón.

Hilario sólo pudo surgir con su mejor baloncesto ofensivo en la recta final del partido cuando superó a Noah, el Jugador Defensivo del Año, que hasta entonces le había hecho un gran marcaje.

El base John Wall aportó 16 puntos con siete asistencias, cinco rebotes y recuperó tres balones que lo dejaron como otro jugador que hizo posible la remontada de los Wizards que tuvieron que remontar 10 tantos en el cuarto periodo tras haber perdido 17 de ventaja que tuvieron en el primero.

Otro base, el reserva D.J.Augustin volvió a surgir como el mejor encestador de los Bulls al aportar 25 puntos después de encestar 10 de 22 tiros de campo, incluidos 4 de 8 triples, y repartió siete asistencias.

El ala-pivote reserva Taj Gibson, que se proyecta como el favorito al premio de Sexto Jugador de la temporada, logró un doble-doble de 22 puntos, 10 rebotes y puso tres tapones, que lo dejaron como el segundo mejor encestador de los Bulls.

Mientras que Noah también aportó un doble-doble de 20 puntos (8-14, 0-0, 4-4), 12 rebotes, incluidos 10 que fueron defensivos, repartió tres asistencias, puso dos tapones, pero cometió cinco perdidas de balón.

Antes que diese comienzo el partido, el legendario Dikembe Mutombo le hizo entrega a Noah el trofeo de Jugador Defensivo del Año que el pivote de los Bulls se puso sobre su cabeza ante el delirio de los seguidores del equipo de Chicago, que al final sería la única alegría que tuvieron al concluir la jornada.