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Elena Poniatowska, la Princesa Roja convertida hoy en “Reina de las Letras”

WUNI News
04/23/2014 9:17 AM
Actualizada: 04/23/2014 6:04 PM

Alcalá de Henares (España), 18 abr (EFE).- Elena Poniatowska, conocida como la “Princesa Roja” por su descendencia de la realeza polaca y por su compromiso, se convirtió hoy en la “Reina de las Letras” tras recibir el Premio Cervantes, con un discurso lleno de emoción y altura con el que ha dado voz a los pobres y olvidados.

Un discurso muy aplaudido por un claustro lleno en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), en el que la escritora -”una sancho panza femenina” como ella misma dijo-, desplegó a empatía que la caracteriza, mucha ternura y amor, nombre del segundo apellido de la nacida como princesa Hèlène Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor.

Vestida con su traje indígena rojo y amarillo, realizado por las mujeres de Juchitán (Oaxaca), la escritora y periodista unió literatura y periodismo, en una intervención con los pies muy pegados al suelo, aunque lo haya hecho desde un púlpito, y que comenzó con el recuerdo a Gabriel García Márquez, quien “dio alas a América Latina” e hizo que “nos crecieran flores en cabeza”.

Después, con voz pausada y con ese sentido musical con el que tiñe su obra, Poniatowska, con casi 82 años y con cuenta propia en Twitter, dijo que no podía hablar de molinos “porque ya no los hay”, pero sí lo ha hecho de “los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan”.

José Emilio Pachecho, Octavio Paz, las tres mujeres que la preceden en el Cervantes: María Zambrano, Dulce María Loynaz y Ana María Matute y las mujeres comunes y corrientes, las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez o las de Chiapas han sido protagonistas del discurso de Poniatowska, muy reivindicativo y crítico con el poder.

Con México, el país al que llegó con díez años y cuyo “idioma”- que aprendió en sus calles- fue la llave para entrenar en “ese país temible y secreto” y en el mundo indio”.

Tras Poniatowska, el ministro español de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, tuvo palabras de recuerdo para García Márquez y resaltó el “rescate de la palabra del pueblo” que ha realizado a lo largo de su carrera la escritora mexicana, una autora que estará “allí donde esté el espíritu del ideal quijotesco”.

“Pero ni nacer princesa le ha impedido nunca estar muy cerca de los que poco o nada tienen, ni nacer y vivir su niñez en París evita que se sienta más mexicana que el mole”, añadió el ministro.

El Rey Juan Carlos cerró las intervenciones de la ceremonia de entrega del máximo galardón de las letras en castellano, con un discurso en el que reconoció el compromiso humano, y en particular con las mujeres, de la escritora mexicana.

Acompañado de la Reina y en presencia del jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, don Juan Carlos dijo que la distinción a la autora mexicana es también “un homenaje a todas las personas que, como la propia galardonada, han sembrado el camino para alcanzar la promesa de un futuro mejor”.

“La Humanidad es el centro de gravedad de la obra de Elena Poniatowska, destacó el Monarca.

Tras la solemne ceremonia de entrega del premio, al que Poniatowska acudió con su familia, sus tres hijos, Emmanuel, Felipe y Paula y siete de sus diez nietos, además de amigos, los invitados acudieron al patio del Rectorado para hacerse una fotografía de familia con los Reyes.

Y tras la ceremonia las palabras más escuchadas fueron “fenomenal”, “muy bueno”, “el mejor”, en referencia al discurso pronunciado por Poniatowska.

La escritora con el premio Cervantes ya en su mano y con una “copita” de vino en la otra, hablaba de forma distendida sobre su discurso.

“Me siento muy solidaria con las mujeres de México, sin ellas el país se caería en mil pedazos porque son un elemento aglutinador, son resistentes y generosas”, comentó.

Poniatowska reveló que intenta escribir un libro sobre el último rey de Polonia, un antecesor suyo. “Antes me parecían espeluznantes los reyes pero al conocer la vida de este rey he cambiado totalmente de opinión”.

Y una idea que le sirvió para explicar que los Reyes de España le habían parecido “muy amables y muy simpáticos”.

“Me han elogiado el vestido y me han pedido el discurso. Me ha gustado mucho la cara de la Reina, subrayó la autora que contó que cuando tenia 20 años conoció a la Reina Federica, abuela de doña Sofía.