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El ministro del Interior admite un “claro” problema de inseguridad en Argentina

WUNI News
04/24/2014 12:54 PM
Actualizada: 04/24/2014 4:24 PM

Buenos Aires, 24 abr (EFE).- El ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo, admitió hoy que Argentina sufre un “claro” y “complejo” problema de inseguridad, reflejado en los últimos datos oficiales sobre el incremento de la violencia, en especial en la provincia de Buenos Aires, la mas poblada del país.

Según un informe de la Procuración General de la Suprema Corte argentina, en esa provincia se registraron el año pasado 1.295 homicidios dolosos (176 de ellos con menores imputados), lo que significa un promedio de 3,5 diarios, y el número de delitos aumentó un 5 % con respecto a 2012.

“Existe un problema de inseguridad, está claro. Pero lo que tenemos que hacer es aunar esfuerzos, entendiendo que es un problema complejo; no hay magia”, aseguró Randazzo en declaraciones a una radio local.

“En una cosa tan sensible como ésta, no hay que buscar una ventana mezquina, estúpida, ante el dolor de la gente”, añadió el ministro, para quien en materia de seguridad se debe trabajar sin especulaciones y sin intentar sacar “ventajas partidarias”.

En una comparecencia en el Congreso, la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, reconoció hoy que “la visión punitiva (para combatir el delito) ha sido infructuosa”.

Rodríguez destacó el criterio de “conducción política” que viene implementando el Gobierno, con la premisa de “un marco de seguridad democrática” para delitos que requieren respuestas como la “narcocriminalidad, la trata de personas y el tráfico de drogas”.

En la misma sesión, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, afirmó que Argentina necesita “herramientas procesales más dinámicas para la lucha contra el narcotráfico” y cuestionó los tiempos de la Justicia para “agilizar” causas.

La seguridad se ha convertido en la mayor preocupación de la sociedad argentina, que ve como los hechos violentos se multiplican precisamente por el auge del narcotráfico sobre todo en algunas zonas del país, principalmente en la provincia de Santa Fe (centro) y en especial en la ciudad de Rosario.

Solo en esa ciudad, situada a unos 300 kilómetros de Buenos Aires, han muerto a causa de la violencua 80 personas desde que comenzó 2014, según denunciaron recientemente organizaciones no gubernamentales.

En otra provincia, la de Buenos Aires, la más grande y poblada del país, el plan de emergencia puesto en marcha a principios de abril por el gobernador Daniel Scioli, oficialista y candidato a la presidencia argentina en 2015, no ha frenado de momento los índices de criminalidad y el número de asesinatos.

Según datos publicados por medios locales, desde que comenzó abril se han registrado 21 homicidios en intentos de robo, 13 de ellos en los últimos diez días.

El último caso se produjo el pasado martes en la localidad bonaerense de Arroyo Dulce, donde un productor agropecuario de 76 años fue asesinado a tiros cuando intentó resistirse a un robo.

En medio del debate político sobre la inseguridad y los medios más adecuados para combatirla, la presidenta argentina, Cristina Fernández, aseguró este miércoles que en ese asunto “no hay nada nuevo bajo el sol”.

“Los hechos delictivos no empezaron hace dos años. Los crímenes pasionales… Parece que ahora descubrieron los crímenes pasionales: nada nuevo bajo el sol”, sostuvo la mandataria durante la inauguración de dos nuevas formaciones de trenes, acto en el que estuvo acompañada por Randazzo.

Horas antes, su jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había abogado por la depuración de las fuerzas de seguridad como “un elemento indispensable para garantizar la seguridad pública”.

“Es muy importante que quienes tienen que garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, quienes portan armas, tengan una conducta pristina, transparente, con parámetros éticos de calidad de servicio”, señaló Capitanich.