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La obra brasileña de un dramaturgo peruano lleva nostalgia y crítica a Sao Paulo

WUNI News
04/24/2014 8:57 PM
Actualizada: 04/25/2014 3:23 AM

Sao Paulo, 25 abr (EFE).- La obra “Azul resplendor”, del dramaturgo peruano Eduardo Adrianzén y puesta en escena por Renato Borghi y Elcio Nogueira Seixas, llevó la nostalgia y la crítica a la Séptima Edición del Festival Iberoamericano de Teatro de Sao Paulo, que se celebra por estos días en el Memorial de América Latina.

La pieza, que abrió el festival el último martes y que continuará en la cartelera del circuito teatral paulistano hasta mayo, es protagonizada por la octogenaria actriz brasileña Eva Wilma, la gran homenajeada de este año por el festival, que reúne a compañías de siete países.

“¡Nada como un festival de teatro!”, exclamó a Efe la estudiante de artes escénicas Ana Sobanski, quien participa hasta el próximo sábado de todas las actividades de este encuentro que busca “glorificar la escena cultural paulista”.

La programación del festival se lleva a cabo en una gigantesca carpa instalada en el imponente conjunto arquitectónico y en la que el público está más próximo a los actores, con un sentido “más íntimo para la apreciación teatral”, destacó Sobanski, de la Escuela SP de Teatro.

Wilma interpreta a Blanca Estela Ramírez, una exactriz que vive la amargura de saber que tiene poco tiempo de vida y que no se dedicó a los hijos como debería, en un retrato de la nostalgia y las angustias de la vejez, pero también un llamado sobre la pérdida de la critica teatral y el olvido de los grandes actores.

En la trama aparece otro exactor, Tito Tapia, interpretado por Renato Borghi, codirector de la pieza. El personaje recibe una herencia y quiere invertir el dinero en una obra con Blanca Estela, pero ésta ni lo reconoce cuando lo vuelve a ver.

Una relación de cariño y ternura por su compañero de escenario años atrás marca la obra, que aborda también la dificultad entre las relaciones de las personas del mundo del teatro, muchas veces con una disputa de poder, ambición y frustraciones detrás del telón.

Para el espectador Carlos Moura, “la pieza tocó el corazón” y más cuando Wilma fue aplaudida de pie por los asistentes al momento de recibir el trofeo “Mano del Memorial”, símbolo de la escultura en la plazoleta central del complejo proyectado por el arquitecto Oscar Niemeyer.

“Recordé mi pasado y lloré con la actuación de Eva y Renato, que son referencias del teatro brasileño”, contó Moura a Efe.

Las piezas internacionales que se presentan en este festival, que celebra los 25 años del Memorial de América Latina, son la portuguesa “A nuestros hijos”, la española “Decameron”, la argentina “Como arena entre las manos”, la boliviana “Y si te canto canciones de amor”, la paraguaya “Emiliano” y la mexicana “A vivir”.

La programación ecléctica cuenta con montajes teatrales de autores clásicos y contemporáneos, que mezclan el lenguaje tradicional y el de vanguardia, mientras que los 9.000 ingresos para el público fueron distribuidos gratuitamente.