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Roma mira al legado artístico y político del emperador Octavio Augusto

WUNI News
04/24/2014 2:12 PM

Roma, 24 abr (EFE).- La propaganda, el control de la cultura y una estrategia política basada en sus grandes campañas militares caracterizaron al emperador Octavio Augusto, cuyo legado artístico e influencia posterior repasa una exposición presentada hoy en Roma.

El Museo del Ara Pacis, al borde del río Tíber, alberga esta muestra, que ofrece una mirada particular a la herencia del emperador, dos mil años después de su muerte, y que estará abierta en la capital italiana hasta el 27 de septiembre.

“L’arte del comando. L’eredità di Augusto” (El arte del mando. La herencia de Augusto) es el título de la exposición, que recorre en doce secciones, con numerosos relieves, pinturas, monedas, mosaicos, grabados, óleos, esculturas y joyas, las huellas que el emperador dejó en otros regímenes políticos y en la tradición cultural de Occidente.

La responsable del Museo del Ara Pacis y comisaria de la muestra, Orietta Rossino, destacó a Efe que “Augusto ejercitó muy bien el poder, rodeándose siempre de las mejores personas de su tiempo. Su exitosa forma de gobierno ha sido imitada por todos a la hora de ejercitar el poder, no siempre con la misma habilidad”.

La muestra comienza con el nacimiento del mito de Augusto, basado en la descendencia del “gens Julia” del héroe troyano Eneas, y la fundación del Imperio Romano e incluye pinturas de las primeras batallas y restos de algunos de los colosales monumentos que elevaron su figura a la categoría divina de Pontífice Máximo.

Una obra del pintor flamenco Peter Paul Rubens, “El hallazgo de Rómulo y Remo”, sirve a los responsables de la muestra para mostrar ese vínculo entre la época del emperador y la visión que de ella se difundió en el barroco.

Los emperadores romanos posteriores a Augusto, que sucedió a su tío abuelo, Julio César, fueron los primeros en imitar sus estrategias comunicativas, con la construcción de edificios cada vez más imponentes como símbolo de poder.

Como se puede comprobar en la exposición ahora presentada en Roma, Augusto creó un precedente a la hora de gobernar.

Una vez legalizado el cristianismo, los seguidores de esta nueva religión pronto reinterpretaron e incorporaron la cultura imperial a su concepción del mundo y del arte, con una relectura interesada de la cuarta égloga de Virgilio y la conversión del antiguo mito de Sibila al discurso cristiano.

En las siguientes salas de la exposición se repasan las diferentes etapas históricas en las que repercutió su figura, como en la transición de la Edad Media al Renacimiento, en el Sacro Imperio Romano, así como en las ideas de Dante, Petrarca y Cola di Rienzo.

El recorrido histórico continúa con Augusto como modelo en pleno apogeo renacentista y humanista, en el imperio de Carlos V, con pinturas del descubrimiento de América, y para las monarquías absolutistas europeas de Carlos IX de Francia, Isabel I de Inglaterra, Rodolfo II de Habsburgo y el ruso Iván IV El Terrible.

El siguiente foco de atención es el siglo XVIII, una época convulsa de guerras civiles y religiosas en la que la producción artística se centra en el redescubrimiento del mito virgiliano de Arcadia como refugio de la desilusión e incertidumbre de unos años difíciles.

Y ello para ilustrar el anhelo de la idea de paz universal heredado de Augusto.

Los responsables de la exposición han querido ilustrar cómo posteriormente Napoléon Bonaparte, el último gran emperador en la época moderna, bebió de muchas de las técnicas políticas de Augusto.

Lo mismo ocurre con los ejemplos de los dictadores Adolf Hitler y Benito Mussolini, quienes copiaron muchos símbolos propios del primer César durante el régimen nazi alemán y fascista italiano, respectivamente.

Algunas fotografías retratan al “Duce” durante una visita al romano Museo de las Termas para dar testimonio de la inspiración que buscaba el líder italiano en el pasado imperial.

Según Rossino, “el hecho de transmitir a través de la lectura, del coleccionismo, del mecenazgo, de su poder de comunicar, de su forma de hacer cultura es algo que ya habían hecho antes otros emperadores, pero lo hizo sobre todo Augusto. Todos los que han venido después de él, o casi todos, se inspiraron en él”.

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