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Papas Santos

Roma se convierte en una Iglesia a cielo abierto antes de las canonizaciones

WUNI News
04/26/2014 8:43 AM

Roma, 26 abr (EFE).- Las procesiones, cánticos y oraciones de los cientos de miles de fieles que ya han llegado hasta Roma para la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII convirtieron hoy a la Ciudad Eterna en una Iglesia a cielo abierto.

Las órdenes, grupos religiosos y parroquias llegadas desde todas las partes del mundo a Roma este fin de semana hacen sentir su voz y no hay rincón de la capital donde no se preparen pequeños conciertos, se escuchen canciones o se rece colectivamente.

Mientras que procesiones de devotos de Juan Pablo II o de Juan XXII recorren con sus fotografías las calles y plazas del centro de la capital.

Un grupo de jóvenes Legionarios de Cristo también llegaron al centro de Roma con una cruz de madera para que los peregrinos y turistas pudieran clavar en ella sus cartas con los ruegos a los nuevos santos y que mañana serán llevados a San Pedro.

Mientras tanto, miles de jóvenes ya se encuentran acampados en los aledaños de la Plaza de San Pedro y Via de la Conciliazione, la gran avenida que une Roma con la Ciudad del Vaticano, con sus sacos de dormir, guitarras, y pocas ganas de dormir, preparados para pasar la noche a la intemperie y conseguir un buen puesto mañana durante la misa.

Otros “papaboys”, como se les llamó a la jóvenes que comenzaron a participar numerosos en la Jornada Mundial de la Juventud que convocó Juan Pablo II en 1984, esperan que abran las doce iglesias romanas donde se vivirá la “Noche blanca de la oración”.

No hay invitaciones, ni entradas, por lo que los jóvenes quieren ser mañana los primeros cuando a las 7.00 hora italiana (5.00 GMT) se abran los accesos a la plaza.

Un grupo de jóvenes italianos del movimiento de los Neocatecumenales, fundados por el español Kiko Arguello, han elegido el porticado donde se encuentra la sala de prensa de la Santa Sede para pasar la noche y durante todo el día entretuvieron a fieles y a turistas con sus cánticos.

Un lugar estratégico, el pequeño porticado de Via de la Conciliazione, porque las previsiones del tiempo dan lluvia para mañana y los fieles de esta Iglesia a cielo abierto van buscando cobijo.

Desde esta mañana, los peregrinos se mezclaban con los normales turistas que en estas fechas visitan la capital para entrar en la basílica de San Pedro con colas de varias horas de duración.

Las banderas de todo el mundo, las mismas que mañana se enarbolarán en la Plaza de San Pedro, fueron también hoy circulando por la capital y se identificaron así a fieles procedentes de México, Argentina, Brasil, Chile, España, Estados Unidos o República Checa, pero también de Camerún y Uganda, todos ellas naciones que visitó Juan Pablo II en sus 104 viajes.

Pero sobre todo los más numerosos son los polacos, que han llegado en masa para participar en la canonización de su compatriota Karol Wojtyla.

La espera ante la ceremonia de mañana se ha convertido también en una “caza” al recuerdo de este histórico día y las tiendas de los aledaños del Vaticano ofrecen todo tipo de “souvenir” de los papas santos.

Aunque uno de los recuerdos más codiciados, y sobre todo más baratos, son los simples billetes del autobús, que el ayuntamiento de Roma ha emitido con la imagen de los papas para esta ocasión.

Ya mañana, quien pueda entrar en la Plaza de San Pedro, podrá recibir una de las más de un millón de estampitas con las imágenes de los dos nuevos santos y que la Obra Romana de Peregrinajes, institución del vicariato de Roma que se ocupa de la organización, ha imprimido para repartir entre los fieles.

Cristina Cabrejas