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Francisco | Papas Santos

Francisco santifica el regreso de la Iglesia a sus orígenes

WUNI News
04/27/2014 2:37 PM
Actualizada: 04/27/2014 11:40 PM

Ciudad del Vaticano, 27 abr (EFE).- Los dos nuevos santos de la Iglesia católica canonizados hoy son pontífices recientes que la devolvieron a sus valores originales, según el papa Francisco, quien con la elección de esos modelos a seguir confirma su carácter.

La ceremonia de hoy en el Vaticano, con los colores y números de las grandes ocasiones -acto multitudinario, liturgia y formas como pocas instituciones del mundo dominan- eleva a los altares a dos papas, Juan XXIII y Juan Pablo II, claves en el recorrido de la Iglesia católica de las últimas décadas.

Así lo percibió el papa Bergoglio, quien en la homilía de la misa de canonización recordó que los dos santos -modelos para los fieles, pues esa es la intención al proclamar la santidad- fueron hombres de su tiempo, una época de la que supieron de sus dramas.

“Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte”, exclamó Francisco sobre dos papas que vivieron de cerca los dramas históricos que, sobre todo, atravesó Europa en el siglo XX.

La II Guerra Mundial, la caída del telón de acero y, en resumen, los genocidios que asolaron el territorio europeo, fueron la prueba a las que se refirió el pontífice, episodios históricos que unieron a dos papas muy diferentes en otros ámbitos.

La decisión de Francisco de proclamar al mismo tiempo santos a Juan Pablo II, fallecido hace tan solo nueve años, y a Juan XXIII, cuyo proceso de canonización parecía no avanzar, suscita de nuevo preguntas sobre las señales que el papa actual envía al mundo católico.

Y abre el debate sobre qué deba ser la santidad en el siglo XXI, un reconocimiento de un comportamiento humano excepcional para el que la atribución de lo que el catolicismo califica de “milagro” parece no ser ya tan esencial como para la Iglesia de las centurias precedentes.

Para uno de los dos nuevos santos, Juan XXIII, por ejemplo, no se llegó a exigir esta vez el requisito de certificar un segundo milagro para proceder a su canonización y Francisco avaló este cambio.

Para el pontífice, según explicó en la homilía que pronunció hoy ante cerca de medio millón de personas que abarrotaron la Plaza de San Pedro, el vínculo entre los dos nuevos santos reside en el mensaje de que ambos devolvieron a la Iglesia a sus orígenes.

“Restauraron y actualizaron la Iglesia” a su imagen original, en palabras del papa argentino, que valoró las decisiones y comportamientos que tanto el papa italiano como el polaco recondujeron a la Iglesia católica.

“Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisonomía originaria, la fisonomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos”, explicó Francisco en su homilía.

Y para el papa argentino está claro, porque lo recordó hoy, que los santos “llevan adelante” a la Iglesia.

El pontífice considera que los dos nuevos santos llevaron al catolicismo valores de “amor, misericordia, sencillez y fraternidad”, unidos a una “esperanza y alegría” que les hizo conectar mediante el papado a los católicos contemporáneos con sus hermanos originales en la misma fe.

De Juan XXIII elogió que, al mismo tiempo, “se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu”.

Del pontífice polaco, conocido por su estricta visión de las nuevas formas de la relaciones personales, Francisco destacó que fue “el papa de la familia”.

Las canonizaciones cierran un ciclo de algo más de un año durante el cual Francisco ha protagonizado decisiones que apuntan a un cambio de rumbo de las formas de gobierno de la Iglesia, por un lado, con la dotación de estructuras con las que pretende hacerlas menos opacas y más acordes con estándares internacionales, como las controvertidas finanzas vaticanas.

Y una modificación también en comportamientos, como los casos de abusos sexuales con menores de “bastantes” sacerdotes por los que Francisco recientemente pidió perdón públicamente en nombre de una Iglesia de la que hoy preconizó la vuelta a su “fisonomía” original.