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La medicina está perdiendo su capacidad para tratar infecciones comunes

WUNI News
04/30/2014 1:03 PM
Actualizada: 04/30/2014 1:22 PM

Ginebra, 30 abr (EFE).- La medicina está perdiendo la capacidad de tratar infecciones comunes, debido al aumento de la resistencia a los antibióticos en todas las regiones del mundo, que puede resultar fatal para personas con las defensas disminuidas, como bebés prematuros, niños desnutridos y enfermos de cáncer.

“Aunque las cifras varían de región a región, la conclusión es clara y es que la capacidad de tratar infecciones graves es cada vez menor en todo el mundo”, dijo hoy en una conferencia de prensa el director general adjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Keiji Fukuda.

Afirmó que “las tasas de resistencia son muy altas ante las bacterias que causan algunas de las infecciones más graves. En hospitales de distintas partes del mundo se están reportando infecciones intratables o casi intratables”.

Fukuda presentó en Ginebra un estudio coordinado por la OMS con datos de 114 países, el primero sobre la resistencia a los antibióticos a escala global y que se centra en un grupo de bacterias responsables de infecciones comunes como las urinarias, la septicemia, la diarrea, la neumonía y la gonorrea

Sobre esta última, aseguró que cada vez se reciben más informes de casos imposibles de tratar con cualquier antibiótico, mientras que para infecciones tan comunes como las de las vías urinarias o la diarrea “empiezan a agotarse las medicinas que pueden tomarse por vía oral” y que funcionan.

“Es evidente que la vía oral es la más fácil y evita tener que ir al hospital para recibir una inyección de antibiótico”, explicó Fukuda.

La OMS se mostró alarmada por la situación que deja patente el informe, en el que se alerta también de la resistencia a los antibióticos más sofisticados y utilizados como “último recurso” para tratar ciertas enfermedades.

En este sentido, se confirmó que se ha extendido en todas las regiones la resistencia a los antibióticos carbapenémicos, último recurso terapéutico para infecciones potencialmente mortales por “Klebsiella pneumoniae”, una bacteria intestinal común.

Esa bacteria es una causa importante de infecciones que se contraen comúnmente en medios hospitalarios, como la septicemia, y aquellas que padecen los recién nacidos y los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos.

Fukuda sostuvo que esta situación también puede poner en riesgo los esfuerzos globales para controlar la transmisión de enfermedades como la malaria, la tuberculosis y el sida, que afectan mucho más a los países pobres.

Todo esto, agregó, erosiona igualmente la confianza puesta por la medicina en los antibióticos para proteger a las personas cuando están en una condición particularmente vulnerable, en especial cuando sus sistemas inmunológicos están debilitados.

En esa categoría de pacientes se encuentran los enfermos de cáncer que reciben quimioterapia, los recién nacidos prematuros, los niños desnutridos y las personas que han sido sometidas a cirugía de distinta índole.

También están más desprotegidos por su propensión a contraer infecciones los enfermos de diabetes severa y quienes sufren deficiencia renal y reciben diálisis.

“Se debe prever que habrá más personas con infecciones que no podrán ser tratadas o que podrán ser tratadas pero en un tiempo mucho mayor”, señaló el representante de la OMS.

Según el informe, se ha reportado desde distintos países que la hospitalización para ciertas infecciones ha pasado de dos a dieciséis días.

Si la infección deviene incurable también se pueden esperar “consecuencias crónicas”, pronosticó Fukuda.

Puso nuevamente a la gonorrea como ejemplo y explicó que una gonorrea no curada puede provocar infertilidad o embarazo ectópico, mientras que el bebé de una mujer con esta enfermedad puede nacer ciego.

Pese a todo ello, la OMS asegura que ésta no es una problemática sin esperanza y que la tendencia puede frenarse a través de planes nacionales, de educar a la población sobre el uso apropiado de los antibióticos, de una mejor utilización de las vacunas e incluso con medidas tan elementales como el lavado frecuente de las manos para evitar contagios.