Tráfico | T 83° H 69%

Sin categoría

Noticias | Sin categoría

Londres y Dublín, aliviados por el apoyo del Sinn Féin a la Policía

WUNI News
05/05/2014 6:36 AM
Actualizada: 05/05/2014 11:40 AM

Dublín, 5 may (EFE).- Los Gobiernos británico e irlandés celebraron hoy que el Sinn Féin haya reiterado su apoyo a la Policía norirlandesa, después de que la detención de su presidente, Gerry Adams, hiciera tambalear su lealtad hacia el cuerpo y pusiera en peligro el proceso de paz.

La formación republicana lanzó un durísimo ataque contra la Policía autónoma (PSNI) desde el mismo momento en que el pasado miércoles arrestó a su líder por el asesinato de una mujer católica cometido por el ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA) en 1972.

Adams, quien mantiene su inocencia, fue puesto ayer en libertad sin cargos e insistió en que su detención es fruto de una conspiración de un sector de la PSNI y de radicales unionistas que buscan dañar el proceso de paz y al partido en las elecciones locales y europeas de este mes.

No obstante, subrayó su apoyo a la PSNI, después de que el Sinn Féin llegase a amenazar con retirarlo si acusaban a Adams por el citado asesinato, lo que seguramente hubiese provocado la caída del Gobierno autónomo de Belfast, de poder compartido entre católicos y protestantes.

La ministra británica para Irlanda del Norte, Theresa Villiers, aseguró hoy que un giro del Sinn Féin en ese sentido “hubiese tenido un efecto muy desestabilizador” sobre las instituciones norirlandesas.

Tras la firma del acuerdo del Viernes Santo en 1998, que puso fin a casi 30 años de conflicto armado, el proceso democrático avanzó con dificultades por las reticencias de los republicanos para reconocer la autoridad de la Policía y el sistema judicial de la provincia.

Cuando por fin el partido de Adams dio ese significativo paso en 2007, se sentaron las bases para que la formación republicana y el mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP), liderado entonces por el reverendo Ian Paisley, decidieran compartir el poder.

La titular del Reino Unido en la provincia británica reveló hoy que Londres y Dublín se han mantenido en “estrecho contacto” durante los cuatro días que Adams ha permanecido detenido ante la posibilidad de que la crisis se agravara.

Los primeros ministros británico e irlandés, los conservadores David Cameron y Enda Kenny, respectivamente, mantuvieron ayer una conversación telefónica para analizar la situación, señaló Villiers.

“Ambos Gobiernos -dijo la ministra- comparten mi opinión sobre lo importante que es, pase lo que pase con este caso, que los partidos de Irlanda del Norte continúen trabajando para asegurar que las instituciones de Gobierno funcionan eficazmente”.

En este sentido, el viceprimer ministro irlandés y titular de Exteriores, Eamon Gilmore, pidió hoy a las formaciones norirlandesas, por el bien del proceso de paz, que eviten “especular” sobre el caso del presidente del Sinn Féin.

Aunque no ha presentado cargos, la PSNI remitirá a la Fiscalía norirlandesa un informe para dejar en sus manos la decisión de imputar a Adams en relación con el asesinato, algo improbable, según éste, quien ha asegurado que “no hay pruebas” contra él.

Jean McConville, viuda de 37 años, católica y madre de diez hijos, fue asesinada por el IRA por espiar para las fuerzas británicas, una acusación que resultó ser falsa, y su cuerpo no fue descubierto hasta 2003, cuatro años después de que la banda reconociese su autoría y diese pistas sobre el paradero.

Villiers también instó a las formaciones a que centren sus esfuerzos en solucionar otras cuestiones que afectan la marcha del proceso de paz.

Desde hace meses, el legado del pasado, las banderas o los desfiles protestantes mantienen divididos y enfrentados a los partidos, que en diciembre rechazaron una propuesta de acuerdo presentada, tras negociaciones maratonianas, por el exdiplomático estadounidense Richard Haass.

A las tensiones creadas por esos asuntos, que se traducen en ocasiones en serios enfrentamientos callejeros, hay que añadir la actividad de los grupos escindidos del IRA, opuestos al proceso de paz, cuya amenaza terrorista preocupa a los observadores.

La cuestión de los crímenes del pasado es la que más controversia ha creado en los últimos meses, sobre todo desde que el fiscal general de Irlanda del Norte, John Larkin, afirmase que las autoridades deben poner punto final a las investigaciones sobre los delitos cometidos durante el conflicto.

El exministro británico para la provincia Peter Hain (laborista) también ha apoyado esa opción, a pesar de que esa amnistía dejaría sin castigo unos 3.000 asesinatos no resueltos, entre ellos el de Jean McConville, cuyo hijo Michael aseguró ayer que no cejará en su esfuerzo por que se haga justicia.