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Michele Serra declara que “envejecer se ha vuelto muy difícil”

WUNI News
05/05/2014 10:21 AM

Madrid, 5 may (EFE).- A lo largo de las generaciones, es habitual que los adultos posen sobre los jóvenes una mirada escéptica, teñida por la duda de si sus sucesores serán capaces de ocupar su lugar. “Los cansados”, la nueva novela de Michele Serra, indaga sobre este conflicto, pero prestando atención a que el contexto ha cambiado.

“Envejecer se ha vuelto muy difícil”, reflexiona el autor italiano (Roma, 1954) en una entrevista con Efe, en la que explica cómo ha encarado la escritura de un libro que refleja la difícil relación entre un padre y un hijo, en un momento en el que los roles entre generaciones cada vez están más difuminados.

Ahora los hijos, destaca Serra, tienen ante ellos a sexagenarios que “se comportan como jóvenes” y que “se avergüenzan” de hacerse mayores, mientras que los jóvenes se ven obligados a serlo “hasta los 40 años” y ven cómo se les quita el espacio necesario para “empezar a trabajar y asumir su propia parte de la vida”.

“El auténtico conflicto siempre es entre quien tiene el poder y quien no lo tiene, entre ricos y pobres, pero, en los últimos años, ser joven y tener poco son categorías que empiezan a coincidir”, remarca el escritor, que opina que el difícil acceso al mundo laboral ha desembocado en un auténtico “problema social”.

“Los cansados” (Alfaguara) se presenta a través del monólogo interior del padre, un personaje que ve a su hijo como un “misterio” y en el que Serra ha volcado ciertos rasgos de su personalidad, a pesar de que no se trata de una historia autobiográfica.

“Tampoco es un manual de supervivencia para la paternidad”, bromea el autor, quien ha logrado situar su novela entre las más vendidas en Italia, un éxito que él vincula a que padres e hijos pueden “verse reconocidos” entre las páginas.

“Cuento una confusión y una fatiga, pero no doy respuestas, ya que no soy psicólogo, ni pedagogo o sociólogo”, reconoce este autor, quien también ejerce como periodista desde hace 40 años.

En esta novela “desestructurada”, los pensamientos del padre se interrumpen con fragmentos de un relato que él mismo está ideando y que narra de manera épica y metafórica una “batalla final” entre viejos y jóvenes.

La historia dentro de la historia, indica Serra, le ha servido para plasmar una idea que para él es fundamental, que “la biología gana siempre”, y por ello hay que dejar paso a los jóvenes: “Nosotros somos una generación muy prepotente, no somos autoritarios, pero sí muy vitales, y tenemos que empezar a pensar cómo quitarnos de en medio”, razona.

Y de esta forma, dar la voz a “aquellos jóvenes que quieren convertirse en protagonistas”, aunque esto, señala el autor, tendría que venir de un impulso dificultado por una sociedad que hoy en día “no les estimula ni les invita a levantarse y a reaccionar”.

La otra cara de la historia, es decir, la visión por parte del hijo, la deja para los que vienen detrás, ya que reconoce que hablar en nombre de una generación que no le corresponde sería “presuntuoso”.

Según sus palabras, “cuando el hijo empiece a hablar -no sé cuándo ni a quién- a lo mejor entenderemos si se queda tumbado, porque este es un mundo que no es amigo del futuro o si es porque tienen muchas cosas, demasiado bienestar, protección o aparatitos”.

“Quizá sean las dos cosas, quién sabe”, aventura Serra, quien afirma que está “deseando” que llegue el momento en el que le toque escuchar: “Tengo mucha curiosidad por entender qué tienen en la cabeza”, concluye el escritor.

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