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Rice aborda la situación regional e internacional en su visita a Israel

WUNI News
05/07/2014 1:56 PM
Actualizada: 05/07/2014 1:20 PM

Jerusalén, 7 may (EFE).- La asesora de Seguridad Nacional de EEUU, Susan Rice, inició hoy una visita oficial a Israel marcada por la cooperación en materia de defensa pero también por la tensión que ensombrece desde hace unos meses la relación entre ambos aliados.

Nada más aterrizar, Rice fue recibida por el primer ministro israelí, Benjamin Netnayahu, y por el presidente del país, Simón Peres, con quienes abordó asuntos de interés regional, como la guerra en Siria y el proceso de paz con los palestinos, y de alcance mundial, como el conflicto en Ucrania y el programa nuclear iraní.

En ninguno de los comunicados norteamericanos tras ambas reuniones se comentaron las polémicas bilaterales, más allá de la declaración de Rice a Netanyahu de que Washington está dispuesto a seguir adelante con sus esfuerzos de paz sostenidos en la solución de los dos estados.

“Sobre el diálogo entre palestinos e israelíes, Rice subrayó que, pese a que hay una pausa entre las partes, EEUU está aún convencido de que la paz solo puede garantizarse a través de negociaciones directas que conduzcan a dos estados viables e independientes que vivan uno al lado del otro en paz y seguridad”, según una nota.

En la misma línea, Peres aceptó: “Una pausa era necesaria, pero no significa una parada. Debemos encontrar el camino para reanudar las conversaciones”, afirmó, ya que en su opinión el presidente palestino, Mahmud Abás, “quiere la paz y no ha cambiado la idea básica, la solución de los dos estados”.

El mandatario advirtió, no obstante, que para que este camino sea exitoso “es necesario que la comunidad internacional presione a (el movimiento islamista) Hamás para que acepte las tres condiciones básicas”, entre ellas el reconocimiento de Israel.

Fuentes oficiosas afirman, no obstante, que tras la diplomacia se oculta un creciente malestar entre la Casa Blanca y el Gobierno israelí alimentado por las reiteradas críticas y desplantes que sufrió el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, durante su último y fallido intento de promover el diálogo paz.

El político demócrata se embarcó el pasado verano en un proyecto que pretendía sentar una vez más a palestinos e israelíes a la mesa de negociaciones y lograr que cerraran un acuerdo marco que sentara las bases para un pacto definitivo.

La aventura comenzó a torcerse a finales del pasado año, cuando el Gobierno de Netanyahu puso en juego una baza que hacía el esfuerzo inviable: la exigencia de que los palestinos reconocieran la naturaleza judía del Estado de Israel.

Kerry interrumpió entonces sus viajes a la región y se topó con un último escollo que, según fuentes norteamericanas, incrementó su malestar: a su salida, Israel anunció la construcción de más viviendas en las colonias, ilegales según el derecho internacional.

Poco más tarde, el ministro israelí de Defensa, Moshe Yaalon, hubo de disculparse después de que la prensa filtrara una conversación privada en la que despreciaba los esfuerzos de Kerry y aseguraba que su plan “no vale ni el papel” en el que está escrito.

La iniciativa se derrumbó a finales de marzo, cuando Israel decidió no cumplir su promesa de poner en libertad a la última tanda de los 104 presos a los que se había comprometido a liberar.

En respuesta, los palestinos activaron lo que denominaron “plan B”: firmaron la adhesión a quince tratados y organismos internacionales y avanzaron en la reconciliación con Hamás, medidas que Israel aprovechó para suspender de forma definitiva el diálogo.

Otro foco de tensión bilateral emergió este martes, después de que el diario “Newsweek” publicara que EEUU está escandalizado con el grado del espionaje de un Estado amigo como Israel en territorio norteamericano.

Horas antes de su aterrizaje de Rice, el ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, rechazó categóricamente esa denuncia, que calificó de “maliciosa” y “carente de base”.

“No aceptaría que se espiara a EEUU de ninguna de las maneras, ni directa ni indirectamente”, recalcó.

Funcionarios estadounidenses citados sin identificar por la publicación neoyorquina admitieron que el supuesto espionaje israelí es “impropio” y “sin parangón”, y habría excedido actividades similares realizadas por cualquier otro aliado.

La queja afloró durante charlas informativas confidenciales en las que varios comités del Congreso norteamericano analizaron una propuesta para aliviar las restricciones en los visados de entrada a EEUU a ciudadanos israelíes, explicó el medio.

Rice participará mañana en la reunión del Grupo Consultivo israelí-estadounidense, un mecanismo que se reúne de forma regular para coordinar la seguridad entre ambos países aliados.

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