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Espectáculos

Copenhague acoge la final de Eurovisión más incierta de los últimos años

WUNI News
05/09/2014 11:52 AM

Copenhague, 9 may (EFE).- Copenhague acogerá mañana la final de Eurovisión más incierta de los últimos años, en la que no hay un favorito claro y en la que varios países llegan con opciones de ganar la edición número 59 del popular festival.

Varias baladas dominan las quinielas, y por encima de todas “Undo” de la sueca Sanna Nielsen, la favorita para el portal Oddschecker, que recopila información de las principales casas de apuestas.

El armenio Aram MP3, con “Not Alone”, se mantiene entre los cuatro primeros, aunque ha cedido en los últimos días la condición de número uno que ostentaba desde hacía meses.

También parecen haber perdido fuelle propuestas del mismo corte como la del noruego Carl Espen y la de la azerí Dilara Kazimova.

La segunda semifinal, celebrada anoche, dejó un nuevo nombre: Conchita Wurst, el álter ego en forma de mujer barbuda del austríaco Thomas Neuwirth, que recibió las mayores ovaciones de la gala y que ha subido hasta el segundo lugar en las apuestas.

También han experimentado una tendencia al alza los holandeses The Common Linnets, un contrapunto a los estilos dominantes con su tema de inspiración “country” y línea de bajo calcada al “Every Breath You Take” de The Police, “Calm After the Storm”.

La apuesta por la novel Molly podría salirle bien al Reino Unido, tras los batacazos de los últimos años con rostros conocidos como Engelbert Humperdinck y Bonnie Tyler; al igual que a Grecia con “Rise up”, el rap pegadizo y bailón de Freaky Fortune y Riskykido.

La ucraniana Mariya Yaremchuk, el húngaro András Kállay-Saunders y el danés Basim figuran bien situados en los pronósticos para una noche que promete varios momentos extravagantes, aparte de la actuación de Conchita Wurst, como los islandeses Pollapönk y las gemelas rusas Tolmachevy Twins.

Los polacos Donatan & Cleo aportarán la nota más atrevida, apelando a la belleza de los atributos de las mujeres eslavas.

La representante española, Ruth Lorenzo, ronda desde hace semanas las posiciones próximas al “top 10″, con lo podría igualar la décima plaza de 2004 y 2012 y revertir la querencia por las últimas posiciones, como ocurrió el año pasado con El sueño de Morfeo.

La gala de la mañana será la tercera que organiza Dinamarca en los 59 años de historia del festival, tras el triunfo el año pasado de la danesa Emmelie de Forest con “Only Teardrops”, una cita que se calcula será vista por unos 180 millones de televidentes en Europa y en otros países como Australia.

La organización ha elegido una localización inusual, los antiguos astilleros B&W en la isla de Refshaleøen, frente al puerto de Copenhague.

La rehabilitación del recinto ha concluido con un escenario con una estructura de acero de 40 toneladas y 20 metros de alto, suelo de aluminio y cristal, iluminado por 32 proyectores: un resultado espectacular pero rodeado por la polémica.

El presupuesto destinado a la restauración de los pabellones se ha superado ampliamente, y según estimaciones de la prensa danesa podría exceder la cantidad inicial en al menos 3 millones de euros (4,1 millones de dólares), aunque la cifra final podría ser muy superior.

Las autoridades regionales se han mostrado críticas con el desempeño de la sociedad creada para encargarse de las labores de infraestructura y han prometido abrir una investigación cuando acabe el festival, que estará bajo lupa por otros motivos.

Los intentos de fraude detectados el año pasado han hecho que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), responsable del concurso, haya anunciado una mayor vigilancia y sanciones que podrían conllevar hasta tres años seguidos de exclusión si se detectan irregularidades en el voto en favor de alguno de los países representados.

La atención que provoca Eurovisión será usada también por actores ajenos al festival: el Frente Nacional Danés, un grupo minoritario de extrema derecha, ha convocado para mañana una concentración contra las mezquitas en Dinamarca frente al Parlamento.