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“Bernie”, la historia del asesino que funde cine y realidad

WUNI News
05/10/2014 8:51 AM

Austin (EEUU), 10 may (EFE).- Cuando el aclamado director Richard Linklater estrenó en 2011 la película “Bernie”, todavía no se imaginaba que acabaría viviendo con el asesino que inspiró el filme, un trabajador de una funeraria de Texas que mató a la viuda más rica del pueblo y escondió su cadáver en un congelador.

La juez ha constatado ahora que el asesino confeso, Bernie Tiede, había sufrido abusos sexuales de adolescente y redujo esta semana su condena, lo dejó en libertad bajo fianza y le obligó, al menos al principio, a vivir en casa del director de cine, uno de los impulsores de la revisión del caso.

Este martes Bernie Tiede se vistió de calle tras 17 años en prisión, después de que una abogada se empeñara en 2011 en investigar el caso tras ver una comedia negra que Linklater rodó en 2010 para reconstruir unos hechos que él conoció al leer un reportaje publicado en 1998 sobre esta historia de tintes surrealistas.

“Ningún equipo de guionistas al que pidiéramos que creara una historia así de absurda, estremecedora y retorcida, acabaría pensando en una historia como esta”, se sincera a Efe el periodista Skip Hollandsworth, que en 1997 viajó al pueblo de Carthage para escarbar en la noticia de un asesinato.

Se encontró entonces con una mayoría de vecinos que decía que la persona más amable del pueblo había matado a la más insoportable. “Bernie era alguien muy querido”, recuerda el reportero de “Texas Monthly” que sacó la historia a la luz.

Bernie Tiede, un treintañero regordete, risueño y con bigote, se instaló en 1985 en este pueblo de Texas de 6.000 habitantes y demostró ser un trabajador excepcional desde el primer día: era muy atento con los familiares de los muertos e incluso cantaba en los entierros.

Ese hombre que conducía canturreando su Lincoln Continental se convirtió en una pieza clave en la comunidad, cantaba en las misas y dirigía musicales de aficionados.

Fue en el funeral de Rod Nugent en 1990 cuando conoció a la recién viuda Marjorie Nugent, una anciana adinerada, criticada por los vecinos por sus malas formas y sin relación con sus nietos tras disputas por la fortuna familiar.

Sorprendentemente para los vecinos, la anciana huraña entabló una amistad con el trabajador de la funeraria, iban juntos a la ópera y viajaron por medio mundo.

Según aparece en los documentos judiciales, detrás de esa relación y de la avioneta que la viuda le compró a Bernie, se escondía un creciente abuso verbal de la señora hacia el hombre, que redujo sus horarios de trabajo y se convirtió en su asistente permanente, con un localizador incluido.

Un día de 1996, tras una de las habituales baterías de gritos de la anciana, Bernie tomó un rifle para matar los animales que se colaban en el jardín y disparó cuatro tiros a la espalda de la señora.

Marjorie dejó de ser vista por el pueblo, lo que no sorprendió a la mayoría. A la “señora Nugent” se le sabía un carácter huidizo y una salud precaria, mientras que Bernie invertía miles de dólares de la fortuna de la viuda en los vecinos.

Nueve meses después de su desaparición, la policía y la familia entraron a la casa de la señora Nugent y descubrieron que en el congelador del garaje, debajo de maíz y carne helada, se escondía el cuerpo de la anciana.

Bernie Tiede no opuso resistencia para ser detenido y admitió que, debido a la presión, disparó y mató a la octogenaria. Un jurado popular lo declaró culpable y, desde 1999, cumplía cadena perpetua.

El reportaje de Hollandsworth siempre fascinó al director texano Richard Linklater, que consiguió en 2010 los cerca de seis millones de dólares para rodar y un reparto con nombres como Jack Black, Shirley MacLaine y Matthew McConaughey.

El filme es una comedia negra en forma de falso documental que incluye a vecinos reales del pueblo en el reparto y fue un éxito en Texas para este director dos veces nominado al Óscar y aclamado por la trilogía que inició con “Before Sunrise”.

En el preestreno en Austin, una abogada se acercó a Linklater al acabar la sesión y se ofreció para revisar el caso.

El director y el actor protagonista -que habían entrevistado a Bernie en la cárcel- pusieron dinero de su bolsillo para la investigación y facilitaron la documentación judicial a la abogada Jodi Cole.

Cole se dio cuenta de que el asesino tenía en su apartamento libros de autoayuda sobre abusos sexuales y descubrió que había sufrido abusos reiterados por parte de un familiar entre los 12 y los 18 años, lo que dio un giro de 180 grados al caso.

Para los médicos que han evaluado a Bernie, fueron decisivos para cometer el crimen los abusos sexuales, la relación “disfuncional” con la anciana y que siempre había intentado ocultar su homosexualidad en la Texas rural.

Abogados, fiscal y jueza acordaron que la sentencia inicial no hubiera superado los 20 años de haber tenido todas las cartas sobre la mesa y que su libertad provisional no es un peligro para la sociedad.

La abogada explicó a Efe que no puede hablar del caso con periodistas por decisión judicial y se remitió a los documentos del juzgado.

En ellos queda claro que Bernie Tiede no puede salir del área de Austin ni poseer armas, debe trabajar de ayudante de la abogada y vivir en el garaje del director de cine.

“En la cárcel parecía una fuerza positiva en un entorno negativo”, declaró ante la juez el cineasta.

Tanto defensores como detractores de la decisión están de acuerdo en que realidad y cine se han fundido: sin película no hubiera habido abogada y sin abogada no hubiera habido reducción de sentencia.

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