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Fernández reivindica una Argentina sin violencia en homenaje al padre Mugica

WUNI News
05/10/2014 3:59 PM
Actualizada: 05/10/2014 4:50 PM

Buenos Aires, 10 may (EFE).- La presidenta argentina, Cristina Fernández, reivindicó hoy un país sin violencia frente a las denuncias de un incremento de la inseguridad y aseguró que quienes las hacen sólo buscan reeditar “viejos enfrentamientos”, al rendir un homenaje al asesinado sacerdote católico Carlos Mugica.

Fernández aprovechó la inauguración en Buenos Aires de un mural en homenaje a Mugica, de cuyo asesinato se cumplen 40 años este domingo, para responder al documento difundido el viernes por la Conferencia Episcopal Argentina, en el que la cúpula eclesiástica asegura que el país “está enfermo de violencia”.

“Hoy leí que alguien resumía que tenemos una Argentina violenta y me di cuenta de que querían reeditar viejos enfrentamientos”, dijo la mandataria, quien remarcó que “no tenemos una sociedad enfrentada de manera violenta”.

La presidenta cargó nuevamente contra los medios de comunicación y apoyó su discurso en una encíclica del papa Francisco para asegurar que “los que crean que con el título de un diario me van a provocar se equivocan”.

“Hay algo que no salió publicado del documento de ayer, y es que también decía que el amor vence al odio, porque esa es la esencia de Jesucristo”, dijo Fernández en referencia al texto de la Conferencia Episcopal que fue replicado en todos los diarios locales.

La mandataria pidió a la Iglesia católica de Argentina “que nadie más permita dividir al pueblo de Dios, porque cada vez que se hizo masacraron a sus ovejas y a muchos de sus sacerdotes que ofrecieron su vida por los pobres, como el padre Mugica”.

Igualmente recordó que, según el mensaje bíblico, el problema siempre de la violencia es “la inequidad”.

“Con todos mis errores y horrores y todos los pecados que cometeré, porque soy humana, estoy convencida de que en esa lucha porque los hombres tengan una mejor vida estoy haciendo el mejor homenaje a lo que Mugica pedía a todos los argentinos”, subrayó.

Acompañada de una representación de los conocidos como “curas villeros”, los sacerdotes que trabajan en las áreas más pobres de la periferia de Buenos Aires, Fernández inauguró una imagen del sacerdote asesinado hace 40 años por la fuerza paramilitar de ultraderecha Asociación Anticomunista Argentina, conocida como Triple A.

El mural, elaborado en hierro por el artista Alejandro Marmo, se ubicará en la plaza Unión Europea de la céntrica avenida 9 de Julio de la capital argentina, lugar en el que nació Mugica, según recordó la mandataria.

“Pero él pertenecía a algo más, a los pobres, a los que sufrían, necesitaban. (El padre Mugica) se reconocía en la figura del Evangelio porque entendía que el Evangelio era precisamente la doctrina que iluminaba y trabajaba por y para los pobres”, dijo Fernández.

Añadió que Mugica “fue también víctima de una Argentina violenta. Su juventud también había transcurrido en una Argentina violenta, donde los argentinos se enfrentaban entre sí. Le tocó vivir en una Argentina donde finalmente se dirimieron las cosas a los tiros, con bombardeos y con muertos”.

El discurso de Fernández culminó un concurrido acto que comenzó con el himno nacional y en el que además se descubrió una placa conmemorativa.

También hubo una conexión en directo con la Villa 31, donde el sacerdote ejerció su labor pastoral y donde se encuentran enterrado sus restos, trasladados desde el barrio porteño de Recoleta en 1999 hasta la parroquia de Cristo Obrero, por intercesión del hoy papa Francisco, entonces arzobispo de Buenos Aires.

“La sangre derramada por Mugica no fue en vano”, señaló uno de los vecinos de la villa, donde estos días ondean banderas con el rostro del religioso asesinado hace 40 años y se llevan a cabo diversos actos en su honor.

El padre Guillermo Torres bendijo el mural con una oración que el sacerdote asesinado enseñaba a rezar a todos los voluntarios que iban a trabajar a los barrios pobres.

Nacido en 1930, hijo de un político conservador y de una mujer de familia adinerada, desde su juventud Múgica mostró una preocupación especial por los sectores más humildes de la población y se ordenó sacerdote en 1959.

El religioso combinó su labor pastoral con la militancia política y social como integrante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que surgió en Argentina durante la década de los años 60 y se extendió a otros países latinoamericanos.

Enfrentado con la jerarquía de la Iglesia católica argentina, Múgica levantó la parroquia Cristo Obrero en un barrio de Buenos Aires que actualmente sigue siendo un asentamiento de viviendas precarias.

Tras recibir numerosas amenazas de muerte y sufrir algunos intentos de asesinato, el 11 de mayo de 1974, el llamado “cura de los pobres” falleció ametrallado cuando salía de una iglesia de la periferia de Buenos Aires en la que acababa de celebrar misa.