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Los pobres de Buenos Aires recuerdan al padre Mugica a 40 años de su muerte

WUNI News
05/11/2014 2:40 PM

Buenos Aires, 11 may (EFE).- El sacerdote Carlos Mugica, asesinado hoy hace 40 años por la fuerza paramilitar de ultraderecha Asociación Anticomunista Argentina, conocida como Triple A, recibió el homenaje de los habitantes de la Villa 31 de Buenos Aires, uno de los barrios más pobres de la ciudad, donde ejerció su labor pastoral.

Miles de vecinos recorrieron las calles de la villa, en una procesión que estuvo encabezada por el cardenal primado de Argentina, Mario Poli, y partió de la parroquia Cristo Obrero, donde descansan los retos de Mugica.

Allí, Poli bendijo varias placas conmemorativas donadas por la Cámara de Diputados de las Nación, el Ministerio de Desarrollo Social de Buenos Aires, el equipo de fútbol del Racing Club de Avellaneda y la Vicaría Villera.

El cardenal primado calificó el asesinato de Mugica como “un verdadero martirio por la causa de los pobres” y señaló que el sacerdote es “un ejemplo de entrega a su pueblo”.

En la procesión participaron miembros de las colectividades boliviana, peruana, paraguaya y del norte argentino que amenizaron el recorrido con el sonido de las comparsas y danzas tradicionales.

El acto concluyó con la celebración de una misa en la plaza central de la villa, donde después dio comienzo un festival de música.

En la ceremonia religiosa estuvieron presentes, entre otros, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto; el diputado nacional Felipe Solá, el presidente de River Plate, Rodolfo D’onofrio, y la madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Nora Cortiñas.

Nacido en 1930, hijo de un político conservador y de una mujer de familia adinerada, desde su juventud Mugica mostró una preocupación especial por los sectores más humildes de la población y se ordenó sacerdote en 1959.

El religioso combinó su labor pastoral con la militancia política y social como integrante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que surgió en Argentina durante la década de los años 60 y se extendió a otros países latinoamericanos.

Tras recibir numerosas amenazas de muerte y sufrir algunos intentos de asesinato, el 11 de mayo de 1974, el llamado “cura de los pobres”, murió tras ser ametrallado cuando salía de una iglesia de la periferia de Buenos Aires en la que acababa de celebrar misa.

En 1999, por la intervención del entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, los restos de Mugica fueron trasladados del barrio porteño de Recoleta a la parroquia Cristo Obrero.

El homenaje popular a Mugica en la Villa 31 es uno más de los tantos que hasta el martes se celebrarán en Argentina para conmemorar el 40 aniversario de su muerte.

El principal tuvo lugar este sábado, con la instalación en la céntrica avenida porteña 9 de Julio de un mural en su honor, que fue inaugurado por la presidenta argentina, Cristina Fernández.