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El Senado de EEUU aleja la posibilidad de votar sobre el oleoducto Keystone

WUNI News
05/13/2014 2:50 AM

Washington, 13 may (EFE).- El Senado de EE.UU. ha alejado la posibilidad de someter a votación la construcción del controvertido oleoducto gigante Keystone XL, que cruzaría todo el país para transportar petróleo, desde Alberta (Canadá) hasta el golfo de México.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, había propuesto a los republicanos una votación separada sobre el polémico oleoducto a cambio de que apoyaran sin enmiendas una ley de eficiencia energética bipartidista clave para la estrategia de la Casa Blanca sobre el cambio climático.

Los republicanos, molestos por la condición de no poder enmendar la ley, tumbaron este lunes la propuesta en el Senado, con 55 votos a favor y 36 en contra, frente a los 60 necesarios para que saliera adelante.

El oleoducto Keystone es un proyecto muy controvertido que divide opiniones entre quienes defienden que crearía puestos de trabajo -la práctica mayoría de los republicanos-, y quienes se oponen a su construcción por su potencial impacto medioambiental -parte de la base demócrata-.

Con el fracaso de la ley de eficiencia energética en el Senado, se aleja la posibilidad de que la Cámara Alta se pronuncie sobre el polémico oleoducto antes de las elecciones legislativas de noviembre, lo que resta presión al presidente de EE.UU., Barack Obama, a la hora de tomar una decisión sobre su construcción.

La ley de eficiencia energética era un proyecto bipartidista que sin embargo se ha visto envuelto en la batalla política que libran demócratas y republicanos por la construcción del oleducto, un tema clave para el futuro político de los legisladores de los estados que atraviesa esta infraestructura.

Obama tiene la última palabra para autorizar o no el proyecto y espera ahora el consejo de varias agencias federales que estudian sus potenciales consecuencias y la opinión de su secretario de Estado, John Kerry, cuyo Departamento emitió recientemente un informe en el que considera “improbable” que el oleoducto tenga un impacto grave en el medio ambiente, en contra de lo que sostienen los ecologistas.

La Administración Obama decidió retrasar hace dos semanas su decisión sobre el oleoducto para dar más tiempo a las agencias federales que estudian las posibles consecuencias de su construcción.

Canadá presiona desde hace años al Gobierno estadounidense para que apruebe la construcción del oleoducto, y también lo hace la empresa constructora TransCanada, la industria petrolera, los sectores empresariales, la gran mayoría de los republicanos e incluso algunos demócratas.

De finalizarse, por el oleoducto se transportarían unos 830.000 barriles diarios de petróleo crudo sintético y bituminoso diluido desde las arenas de Athabasca, en Alberta, a diferentes lugares de EE.UU., incluidas refinerías en Illinois, el centro de distribución petrolera de Cushing en Oklahoma y conexiones propuestas para refinerías en el Golfo de México.

Este proyecto ya fue objeto de controversia en la última campaña electoral a la Casa Blanca, cuando sectores conservadores defendieron que la obra crearía decenas de miles de empleos y contribuiría a que EE.UU. dependa menos del crudo de Oriente Medio y Venezuela.

Los grupos ecologistas sostienen que la infraestructura tal y como está diseñada dañaría una zona ecológica sensible en Sandy Hills, en Nebraska, y que lejos de independizar a EE.UU. de los hidrocarburos mantendría esa dependencia.

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