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Líderes políticos piden que América Latina hable con “una sola voz”

WUNI News
05/13/2014 7:30 PM
Actualizada: 05/13/2014 7:34 PM

Sao Paulo, 13 may (EFE).- Líderes políticos reunidos hoy en Sao Paulo durante un seminario con motivo de los diez años del Instituto Fernando Henrique Cardoso (iFHC) pidieron que América Latina se pronuncie con “una sola voz” en el escenario internacional.

“Debemos aprender a hablar con una sola voz común para que se nos escuche”, dijo el expresidente chileno Ricardo Lagos (2000-2006) durante el seminario “Alternativas para América Latina en tiempos de elegir”, realizado en Sao Paulo y en el que estuvo acompañado por los exmandatarios Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y Julio María Sanguinetti (Uruguay) y el exjefe del Gobierno español Felipe González.

Lagos recordó que en el G20, bloque que reúne a las mayores economías del mundo, participan por Latinoamérica Brasil, México y Argentina, pero sin una unidad en el momento de establecer una posición común cuando se compromete el resto de la región.

“Existe una división norte-sur. Hay un doble estándar cuando el asunto tiene que ver con Estados Unidos mirando hacia la región, pero hay también un error de nosotros, los latinoamericanos, cuando hablamos del tema en el escenario global”, apuntó Lagos.

En el mismo sentido, el excanciller mexicano Jorge Castañeda se preguntó: “¿cuáles pueden ser entonces esas voces comunes?”; y citó que, a pesar de los “buenos años” para América Latina en el último tiempo, existen diferencias al interior de la región.

“México, Centroamérica y el Caribe siguen caminos distintos a los de América del Sur. Son caminos que nos acercan más de América del Norte, con manufacturas que en su mayoría van hacia Estados Unidos, mientras que Suramérica es exportador de materias primas”, señaló.

Para Castañeda, jefe de la diplomacia mexicana entre 2000 y 2003, “la división entre el norte y el sur genera tensiones muy fuertes” al interior de la región y por eso abogó por un “anclaje en el sistema jurídico internacional como mejor antídoto para protegernos de nuestro propios demonios”.

El anfitrión del encuentro y expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) reconoció que en el escenario global muchas veces Brasil, México y Argentina “han pensado en sus intereses particulares”.

Lagos hizo referencia también a los “distintos desafíos” que tiene por delante América Latina en materia de “política, economía, cultura y nuevas tecnologías. El pueblo pide más participación. La etapa de ayer era la lucha contra la pobreza, pero hoy tenemos sectores emergentes que demandan mucho más”.

“El tema central es la distribución de ingresos. Tenemos un desafío muy grande en América Latina, que no es responsable por la crisis, y entramos en un ciclo político, social y económico distinto. Es un triple desafío”, recalcó.

El expresidente del Gobierno español Felipe González (1982-1996), a su vez, destacó la capacidad de América Latina para ser “potencia energética y agroalimentaria”, pero consideró que todavía falta “talento” para encarar “la revolución informática” que imponen los retos del mundo globalizado.

Sobre el mismo asunto, el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) aseveró que “América Latina no ha tenido unidad” y a su juicio la región pasa por un “cierto retorno al pasado”.

“El fenómeno populista siempre ha existido”, subrayó Sanguinetti.

Los líderes también se refirieron a la “crisis de gobernanza” en la región y, sobre el caso específico de Venezuela, González expresó que ese país “está en una catástrofe sin precedentes” y lamentó la falta de posicionamiento de los países vecinos.

“La suma de todos los movimientos de indignación no darán un solo programa de Gobierno. Pero me extraña que Brasil no tenga nada que decir. Me parece muy raro. En América Latina esta fallando más la vigilancia de la legitimidad de ejercicio”, apuntó.

En la misma línea, Cardoso indicó que América Latina cuenta con “democracias autoritarias que tienen en el voto un aval”, a las que calificó como “populismo”, y valoró los “movimientos espontáneos que tienen efectos para devolverle a la sociedad los valores perdidos y garantizar que las instituciones prevalezcan”.