Tráfico | T 48° H 100%

Latinoamérica | Noticias

La Justicia eleva a 25 años la pena al exdictador argentino Bignone por el robo de bebés

WUNI News
05/14/2014 10:31 PM
Actualizada: 05/14/2014 8:50 PM

Buenos Aires, 14 may (EFE).- La Justicia argentina confirmó e incrementó hoy las penas a represores y civiles juzgados por la sustracción de menores durante la última dictadura militar (1976-1983), entre ellos el exdictador Reinaldo Bignone, cuya pena pasó de 15 a 25 años, informaron fuentes judiciales.

La Cámara Federal de Casación Penal revocó, además, las absoluciones del exjefe de la Armada almirante Rubén Oscar Franco, quien fue condenado a 25 años de prisión, y el exagente de Inteligencia Eduardo Ruffo, que cumplirá una pena de 14 años de cárcel.

Bignone, último presidente de la dictadura argentina, fue condenado el 5 de julio de 2012 a 15 años de prisión, en la misma causa en la que el exdictador Jorge Videla, fallecido hace casi un año, fue sentenciado a 50.

Junto a ellos, otros ocho represores recibieron penas de hasta 30 años.

Tras el fallo inicial, el fiscal Ricardo Weschler y la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo pidieron mayores penas para los acusados y que se revocaran las absoluciones de Franco y Ruffo.

En el juicio, la Justicia consideró probada “la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de niños menores de 10 años”, en el contexto de un “plan general de aniquilación” contra parte de la población civil con el argumento de acabar con la “subversión” durante la dictadura militar.

El juicio alcanzó a 34 delitos de apropiación de hijos de mujeres que, en su mayoría, dieron a luz en los centros de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), la guarnición militar de Campo de Mayo y el denominado Pozo de Banfield, en la periferia de Buenos Aires.

Durante el proceso, que comenzó en febrero de 2011 como resultado de una denuncia presentada hace más de quince años por Abuelas de Plaza de Mayo, se sucedieron los testimonios de víctimas y represores, como el propio Videla, que negó un plan sistemático de robo de bebés.

Videla llegó a afirmar que las madres “eran militantes activas de las maquinarias del terrorismo y muchas de ellas usaron a sus hijos embrionarios como escudos humanos al momento de ser combatientes”.

Entre las víctimas se encontraba, Sara Méndez, detenida en 1976 en Buenos Aires por un comando que le arrebató a su hijo de 20 días.

Trasladada ilegalmente a Montevideo, estuvo presa cuatro años y medio y al recuperar la libertad se volcó en buscar a su hijo, a quien encontró en 2002 adoptado por un expolicía argentino.

El juicio se ocupó también del caso de Macarena, la nieta del poeta argentino Juan Gelman, que fue localizada en el año 2000 en Uruguay, donde nació mientras su madre estaba detenida.

Según estimaciones de organizaciones humanitarias, 105 niños robados durante la dictadura han recuperado su identidad, aunque aún hay más de 400 denuncias pendientes por casos similares y unas 300 familias han depositado datos en bancos de ADN con la esperanza de recuperar a sus hijos y nietos robados.

Unas 30.000 personas detenidas clandestinamente desaparecieron durante la dictadura, según estimaciones del Gobierno argentino y organismos humanitarios.