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Sindicatos opositores reclaman a Fernández “más seguridad y menos pobreza”

WUNI News
05/14/2014 2:09 PM
Actualizada: 05/14/2014 7:01 PM

Buenos Aires, 14 may (EFE).- Los principales sindicatos opositores argentinos, encabezados por la Confederación General del Trabajo (CGT), reclamaron hoy al Gobierno de Cristina Fernández medidas contra la inseguridad, la pobreza y la inflación, y mostraron su preocupación por el avance del narcotráfico en el país.

Tras una multitudinaria movilización que confluyó en la emblemática Plaza de Mayo de Buenos Aires, los gremios opositores, liderados por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, leyeron un comunicado titulado “El desánimo de los argentinos”, en el que solicitaron al Ejecutivo escuchar “el reclamo popular”

“Cómo no va a haber desánimo en el pueblo. Con más inflación no habrá mayor seguridad. La pobreza hace nacer todas las inseguridades. Es urgente promover cambios posibles y necesarios”, sostuvieron los sindicatos en el texto, cuya lectura fue el acto central de la manifestación.

Según los convocantes, la falta de seguridad “ha dejado de ser un problema del oficialismo o de la oposición” y perfora “todos los estamentos sociales, pero son los trabajadores, los pobres y los excluidos los que padecen el drama de otra forma.

“Son los que pagan el mayor precio porque de esa situación (de la inseguridad) se desentienden el entramado policial y el Poder Judicial”, subrayan en el texto.

En cuanto al narcotráfico, los sindicatos solicitaron “medidas más profundas para combatirlo”.

“Si se quiere luchar contra el flagelo del narcotráfico, ¿por qué no se investiga el derrotero de las sustancias químicas al mismo tiempo que se destruyen los búnkers?”, plantearon en el documento.

“Vamos a bregar por la unidad del movimiento obrero, por la unidad de los trabajadores, porque están en juego el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos”, aseguró Barrionuevo, para quien la manifestación se realizó “sin paros, sin dádivas y sin ofrecimientos”.

Moyano, exaliado del kirchnerismo y hoy un poderoso adversario, evocó a Juan Domingo Perón y Evita para subrayar que “ellos eran respaldados por los trabajadores, que son los que demuestran con su presencia la lealtad de los dirigentes que nunca les traicionaron”.

En declaraciones a Efe, su hijo, Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de camioneros, manifestó su deseo de que el Gobierno “baje la soberbia y empiece a dar respuestas a los trabajadores”.

El sindicalista destacó también como parte de las reclamaciones de la movilización la eliminación del impuesto que grava el salario, conocido como “impuesto a las ganancias”, y un aumento urgente de las pensiones a los jubilados “que tienen un salario ridículo y no pueden seguir viviendo con el”.

“(la convocatoria de hoy) es la continuidad de un plan de lucha que la CGT viene realizando desde hace más de cuatro años, que comenzó con un paro nacional el 10 de abril y continúa con la movilización de hoy”, afirmó el hijo del líder sindical que no descartó nuevas medidas de fuerza próximamente.

En un acto en la Casa Rosada, poco después de la movilización, la presidenta argentina anunció un aumento del 40 por ciento en la asignación universal por hijo y en las asignaciones familiares de trabajadores registrados.

“Cuando hay un Estado que se preocupa por el conjunto del pueblo, entonces violamos la ley de gravedad y entonces las cosas suben”, dijo Fernández, que no se refirió al último dato de inflación, conocido hoy mismo, que acumula un 11,5 por ciento en el primer cuatrimestre y supera ya las previsiones oficiales para todo el año.

La movilización sindical, a la que no se unió el ala opositora de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) porque apuesta por “una medida más fuerte”, ni los gremios más cercanos al oficialismo, coincide con una semana de protestas en sectores como el de los ferrocarriles, el metalúrgico o los bancos.

El pasado 10 de abril, y convocada por el sector de la CGT que encabeza Moyano, Argentina vivió una jornada de paro general, con gran adhesión en todo el país, para protestar por la creciente inflación, que acumula un 9,7 por ciento en el primer trimestre de 2014.