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Exdiplomático destapa en EE.UU. corrupción e impunidad en la Policía salvadoreña

WUNI News
05/19/2014 2:20 PM

Washington, 19 may (EFE).- El Salvador es uno de los cinco países más violentos del mundo, pero un problema más grave es la combinación de corrupción e impunidad que arrastran las instituciones policiales, afirmó hoy en Washington el periodista y exdiplomático salvadoreño Héctor Silva Ávalos.

El próximo Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, que asumirá el poder el 1 de junio, “deberá encarar estos problemas desde el primer día o tendremos instituciones que no pueden controlarse y más violencia”, añadió Silva durante una conferencia en el Diálogo Interamericano.

Silva, quien ahora trabaja en la American University en Washington, presentó en la conferencia su libro “Infiltrados: Crónica de la corrupción en la Policía Nacional Civil (1992-2013)”, publicado por la Universidad de Centroamérica y que en El Salvador salió a la venta en marzo.

La PNC surgió en 1992 como resultado de los acuerdos de paz entre el Gobierno y la guerrilla firmados ese año en México, que disolvieron los cuerpos policiales existentes hasta entonces, acusados de múltiples violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado (1980-1992), que dejó unos 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos.

“Yo recuerdo las muchas emociones en 1992 cuando se firmaron los acuerdos de paz, la gran esperanza que tenía mi generación que había vivido casi siempre en guerra”, relató Silva, quien ejerció primero como agregado de prensa y después como ministro consejero en la embajada de El Salvador en Washington.

“Estamos todavía en un sitio muy violento, uno de los cinco lugares más violentos del mundo”, continuó el autor, quien sostuvo que “la situación ha empeorado en años recientes”.

“Vemos los resultados de enfoques equivocados sobre la seguridad pública. Tenemos el problema de las pandillas juveniles que es, probablemente el más urgente”, agregó Silva, quien alertó que “hay otro gran problema que no ha sido tan mencionado: el de la impunidad y la corrupción”.

Según Silva, en El Salvador se perpetran casi una docena de homicidios diarios y la penetración de la corrupción en la PNC “no es algo que ocurra a nivel básico, sino en los niveles más altos”.

“No se trata sólo del director general de la PNC, sino de su jefe, que es el presidente de la República”, aseveró.

La PNC, cuyos 21.000 miembros dependen del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, “no es lo que se supone que debía ser, no se está desarrollando en la forma que previeron los acuerdos de paz”, dijo Silva.

“Los gobiernos sucesivos han usado las pandillas para justificar todo, desde los asesinatos al tráfico de drogas”, apuntó.

Según el exdiplomático, la infiltración de las organizaciones criminales en las instituciones del Estado y la corrupción de los funcionarios públicos se extiende a la Procuraduría General, cuyos fiscales desalientan o detienen los procesamientos aún en casos donde la Policía ha obtenido pruebas.