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Fernández recuerda a jueces y fiscales que las denuncias “hay que probarlas”

WUNI News
05/20/2014 9:24 PM
Actualizada: 05/21/2014 2:42 AM

Buenos Aires, 21 may (EFE).- La presidenta argentina, Cristina Fernández, recordó a los jueces y fiscales del país que al igual que hacen denuncias, “como les corresponde”, estas “deberán ser probadas”, en alusión a las causas judiciales que involucran a funcionarios del Gobierno como el vicepresidente, Amado Boudou.

Durante la inauguración este martes de la nueva sede del Ministerio de Justicia, edificada en los terrenos que perteneció a la empresa Talleres Navales Dársena Norte (Tandanor) en Buenos Aires, de propiedad estatal, Fernández hizo una férrea defensa del patrimonio público y de otros “bienes” recuperados como YPF o Aerolíneas Argentinas.

“Nunca esperes que te aplaudan desde los centros de poder por cuidar el patrimonio de los argentinos, no esperes más que palos, insultos y agravios. Pero la historia se toma sus tiempos y los reconocimientos llegan”, aseguró la mandataria.

La presidenta criticó las privatizaciones y ventas de inmuebles y empresas estatales que llevaron a cabo otros Gobiernos y, citando al papa Francisco, indicó que “la corrupción pública y privada no reconoce ideologías ni fronteras y afecta a todos los países”.

“Cuánta administración fraudulenta en contra de los intereses del Estado. Sin embargo, no se escuchaban tantas voces ni tantas denuncias ni tantas cautelares en los años en que se entregaba vergonzosamente el patrimonio nacional de los argentinos y de las empresas públicas”, aseveró.

En ese sentido, Fernández exclamó: “Ojalá hubiéramos tenido fiscales y jueces como los que tenemos ahora que siempre están tan atentos para poder hacer las denuncias. Deberán ser probadas”.

Sobre la nueva sede del Ministerio de Justicia, la mandataria destacó que concentrará todas las tareas de la cartera, lo que supondrá un ahorro en alquileres de 40 millones de pesos (casi 5 millones de dólares).

Fernández subrayó también que el edificio ha sido construido por personas que cumplen condenas en prisión, ya que “eso significa cumplir con el mandato de que las cárceles deben servir para la recuperación de las personas y no para el sufrimiento”.