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Lisboa se transforma en un estadio de fútbol urbano a dos días de la final

WUNI News
05/22/2014 11:40 AM
Actualizada: 05/22/2014 3:31 PM

Lisboa, 22 may (EFE).- Faltan sólo dos días para que Lisboa acoja la final de la Liga de Campeones, pero la capital lusa ya rezuma fútbol por sus principales plazas y “ruas”, en las que turistas y lisboetas demuestran sus habilidades técnicas en el deporte rey.

Porterías, juegos de habilidad futbolística, consolas con videojuegos de fútbol y hasta un pequeño estadio son algunas de las actividades que ha instalado hoy la UEFA en uno de los puntos más turísticos de la capital, la señorial Praça do Comércio.

Se trata del “Uefa Champions Festival”, un recinto enorme que ocupa casi la totalidad de los 35.000 metros cuadrados de la emblemática plaza, en la que miles de aficionados de este deporte se aglutinan para demostrar su talento con el balón en varias yincanas y retos.

“He tenido que intentarlo cuatro veces hasta que he conseguido marcar, fue difícil”, comenta ilusionado Luís Braulio, un joven angoleño que vive en Lisboa y que acaba de marcar un golazo en menos de 5 segundos tras regatear una serie de conos y chutar a portería con el pie izquierdo.

Marcar dos goles en menos de tres minutos, acertar en el centro de una diana o realizar una serie de filigranas con el balón son algunas de los retos que propone la UEFA a los aficionados que llegan a Lisboa para disfrutar de la final Real Madrid-Atlético.

Y todas estas actividades se producen bajo la atenta mirada de “La Orejona”, nombre con el que se conoce a la copa de la Liga de los Campeones, un trofeo que estará expuesto en el complejo “UEFA Champions Festival” hasta el día del gran duelo, el sábado 24 de mayo.

Aún no se nota excesivamente la presencia de los aficionados del Real Madrid y del Atlético por las calles de la capital lusa, donde se espera que el gran grueso de los seguidores madrileños comience a llegar el viernes por la tarde.

No obstante, la ciudad está llena de futboleros que han venido a Lisboa de todas partes para ver la final y que, en muchos casos, no son hinchas de ninguno de los dos equipos, simplemente amantes de este deporte.

Es el caso de un padre y un hijo argentinos que consiguieron entradas a través de uno de los patrocinadores de la final, el de aficionados extranjeros que buscan tickets de reventa y hasta de seguidores del Bayern Munich que ya habían hecho todas las reservas para los días de la final antes de jugar “las semis” contra el Madrid.

“Teníamos reservado hotel y avión para venir a Lisboa el día de la final porque pensábamos que íbamos a ganar al Madrid”, comenta a Efe Philip, un aficionado del equipo muniqués que fue apeado por los blancos Madrid por 5-0 en el global de la eliminatoria.

Pero eso no desalentó al alemán y a su grupo de amigos, quienes ya disfrutaron de la final del año pasado en Wembley, en la que el Bayern ganó por 2-1 al Borussia Dortmund, así que decidieron venir a Lisboa de vacaciones y disfrutar del ambiente.

Sin embargo, Philip confiesa que después de la goleada que los “merengues” endosaron al conjunto de Pep Guardiola, los alemanes quieren que los “colchoneros” ganen la final para poder resarcirse de la derrota frente al Real Madrid.

Asis y Ahmed, dos jóvenes libios, juegan a un videojuego de fútbol en una carpa patrocinada por una conocida marca de videoconsolas.

Como no podía ser de otra manera, los dos emulan el partido de la final. Asis controla a los hombres de Carlo Ancelotti, mientras que Ahmed hace de Diego Pablo Simeone y dirige a los del Manzanares.

El partido acaba con empate a cero y tras una intensa tanda de penaltis, el lateral derecho del Atlético Juanfran marca el gol de la victoria con el que otorga la copa al club rojiblanco en el mundo virtual.

Los libios no aún no tienen entrada para la final pero confiesan a Efe que planean comprarla en la reventa. Y están dispuestos a pagar hasta 1.300 euros por un billete para disfrutar en directo de los 90 minutos del derbi madrileño, la primera final entre dos equipos de la misma ciudad.

“Esto solo ocurre una vez en la vida y creemos que unos 1.000 euros es un precio justo por un partido de este nivel”, sentencia.