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El pueblo egipcio no aceptará a otro presidente que no le escuche

WUNI News
05/23/2014 8:00 AM

Madrid, 23 may (EFE).- El pueblo egipcio no aceptará que el nuevo presidente del país, el que saldrá de las elecciones de los próximos 26 y 27 de mayo, “no le escuche”, dijo hoy a Efe el embajador de Egipto en España, Ayman Zaineldine.

“La frase más repetida estos días entre los egipcios es: ‘si el que venga no hace lo que queremos, seguirá el mismo camino que los dos anteriores’”, explicó Zaineldine.

Con estas palabras, el diplomático se refería a Hosni Mubarak y al islamista Mohamed Mursi, ambos desalojados del poder.

Tras la Revolución del 25 de enero, que llevó a la caída de Mubarak después de tres décadas de régimen totalitario, “existe la convicción generalizada en Egipto de que el que decide es el pueblo”, aseguró el embajador.

Según él, así sucedió también con Mursi: “no fue el Ejército quien le quitó, sino el pueblo”, que “le arropó primero, pero luego se dio cuenta de que su actitud iba a acabar con el espíritu revolucionario y con el sistema democrático”, dijo.

Mursi y los Hermanos Musulmanes acusan a las autoridades de llevar a cabo un golpe de Estado para derrocarlo, el 3 de julio de 2013, sólo un año después de ser elegido en las urnas.

“No fue un golpe militar, las multitudinarias manifestaciones en su contra fueron anteriores a cualquier acción” y “el pueblo egipcio no entiende que parte de la opinión internacional insista en negar que fueron los ciudadanos los artífices del cambio, lo que crea una gran decepción”.

El nuevo presidente egipcio será elegido entre dos candidatos, el exjefe del Ejército y máximo favorito Abdelfatah al Sisi y el izquierdista Hamdin Sabahi, que “han comprendido que el pueblo tiene la primera y la última palabra”, precisó.

Como ejemplo, el embajador comentó que ambos candidatos formaron, al principio de la campaña, equipos tradicionales, “pero al ver el debate en la calle, los cambiaron y ahora están formados mayoritariamente por jóvenes, muchos de ellos activistas de la Revolución”.

“Evidentemente en algunos aspectos, como la economía, la sanidad o la educación, no se han satisfecho las reclamaciones revolucionarias, pero lo que es seguro es que desde entonces todas las partes reconocen que la palabra la tiene el pueblo”, dijo.

Sobre la participación en las elecciones, Zaineldine señaló que en el extranjero votaron 318.000 egipcios, la cifra más alta en un proceso electoral en el país, pero no dio el dato porcentual, porque “no existe un censo definido” de electores fuera de Egipto.

Al obtener un 94,5 por ciento de esos votos, Al Sisi se perfila como el gran favorito, pero, según el embajador, no es cierto que éste haya puesto a su disposición todo el aparato del Estado para ganar los comicios.

“El Gobierno es consciente de que hay dudas sobre su imparcialidad y por eso ha tomado medidas para garantizar una neutralidad absoluta”, explicó el diplomático, al añadir que “todos los observadores, desde la Unión Europea a las ONG, pasando por la Unión Africana y la Liga Árabe, reconocen que el proceso electoral, hasta este momento, ha sido equilibrado”.

La ausencia en las elecciones de los Hermanos Musulmanes, que las han boicoteado, no va a ser fundamental, pues “la organización no sobrepasa los 400.000 miembros”, según Zaineldine, para quien el apoyo que obtuvo en las elecciones de 2012 “venía de amplios sectores sociales que creían en sus valores y se derrumbó gradualmente durante su año de gobierno”.

“Se intentó hasta el último momento que formaran parte del cambio, pero lo rechazaron todo y, además, optaron por el camino de la violencia”, explicó, aunque “todos los sectores sociales de Egipto son partidarios de que formen parte de la sociedad si revisan sus actitudes”.

“Tienen que dejar de ser un movimiento clandestino, del que se desconoce su articulación y financiación, y someterse a la ley”, dijo, porque “no hay ninguna parte interesada en el enfrentamiento”. Marta Rullán