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Leica celebra en su nueva sede el centenario de su cámara para película de 35mm

WUNI News
05/23/2014 1:22 PM

Fráncfort (Alemania), 23 may (EFE).- El legendario fabricante de cámaras fotográficas Leica celebra este año el centenario de la invención de su primer aparato para película de 35mm con el traslado de su sede de la localidad alemana de Solms a Wetzlar.

Leica inauguró hoy su nueva sede en Wetzlar (cerca de Fráncfort), tras dos años de obras de construcción y una inversión de 60 millones de euros.

En 1988 Leica había trasladado su sede a Solms, una población cercana a Wetzlar, pero era en ésta donde originariamente se encontraba el taller del que salieron las primeras cámaras.

Leica ha desarrollado un nicho de mercado en un mundo dominado por los fabricantes asiáticos, como Nikon, Canon, Sony, Fuji, Panasonic u Olympus, y por los productores de semiconductores.

La marca Leica agrupa tres fabricantes de diferentes productos: Leica Camera, Leica Microsystems (equipamiento médico de microscopios) y Leica Geosystems (equipamiento para topografía).

Leica Camera, que produce cámaras fotográficas y prismáticos, disfruta de una fuerte demanda de sus últimas digitales tras haber atravesado una severa crisis, que casi le llevó a la quiebra en 2004, al llegar tarde al proceso de digitalización de la fotografía que se desarrollaba principalmente en Extremo Oriente.

La nueva sede, cuyo edificio tiene forma de un objetivo fotográfico, agrupa la producción, gestión, un espacio para poder ver el proceso de producción, una galería, un café y una tienda.

Leica, cuyo nombre procede de la combinación de LEItz y CAmera, tiene un segundo centro de producción en la localidad portuguesa de Vila Nova de Famalicão y emplea a 1.400 personas en Wetzlar y en Portugal.

Oskar Barnack inventó hace 100 años en el taller entonces llamado Leitz en Wetzlar la primera cámara de 35mm, que no se comercializó hasta 1925 y que revolucionó la forma de fotografiar al permitir hacerlo con mucha más rapidez.

Con la nueva cámara compacta de formato pequeño se podía hacer instantáneas, algo imposible con los antiguos aparatos de placas, lo que supuso el origen del fotoperiodismo.

Barnack llamó originariamente a su cámara “Lilliput”, como muestran los archivos de la compañía en un documento de marzo de 1914 en el que se lee “Cámara Lilliput completada”.

El fotógrafo Alfred Eisenstaedt, miembro del equipo fundador de la revista estadounidense LIFE (1936), fue uno de los primeros en usar una Leica.

De Alfred Eisenstaedt, que trabajaba con una Leica M3 de 35mm, es la famosa fotografía del V-J Day, en Times Square, en Nueva York (1945), también conocida como “El Beso”, en la que una enfermera besa a un soldado para celebrar el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En octubre de 2012 el accionista mayoritario de Leica Camera, Lisa Germany Holding, que es propiedad de ACM, se hacía con la totalidad de la compañía.

Andreas Kaufmann, millonario propietario de ACM, entró en Leica con una participación del 27 %, que amplió en 2006 hasta más del 90 por ciento, tras comprar al consorcio de lujo francés Hermès sus acciones.

Kaufmann, actual presidente del consejo de supervisión de Leica y antiguo profesor de la escuela Waldorf, comenzó el proceso de reestructuración de la empresa.

Ahora Kaufmann sólo tiene una participación del 55 % en Leica y el resto es propiedad del inversor estadounidense Blackstone.

Leica factura unos 270 millones de euros anuales y tiene una cuota de mercado del 0,15 %, según cifras del diario económico alemán “Handelsblatt”.

El fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson dijo en una ocasión: “Nunca me he alejado de la Leica, cualquier intento en otra dirección me lleva de nuevo a ella. No digo que tenga que servirle a otro, pero para mí es la única cámara cuestionable. Es, y lo digo literalmente, la extensión óptica de mi ojo”.

Leica recoge también en la promoción de su centenario la famosa fotografía “Muerte de un miliciano” de la Guerra Civil española de Robert Capa, el retrato del Che Guevara de Alberto Korda y la imagen de la niña desnuda gritando en la Guerra de Vietnam, Kim Phúc, que le valió el premio Pulitzer a Nick Út.

Por Arantxa Iñiguez.