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El transfuguismo, una práctica habitual en el Parlamento guatemalteco

WUNI News
05/24/2014 2:13 PM

Guatemala, 24 may (EFE).- El anuncio del diputado guatemalteco de 22 años Juan Manuel Giordano de que por quinta vez desde 2012 cambiaría de partido político, es el último ejemplo de transfuguismo, una práctica habitual en casi la mitad de los legisladores del Parlamento de este país.

Giordano hizo este anuncio en los últimos días del pasado mes de abril.

“Si Cristiano Ronaldo (futbolista portugués del Real Madrid) decide hoy cambiar de equipo, él no va a ser mejor o peor jugador. Él solo está buscando con qué equipo puede ganar trofeos y eso es lo que estamos buscando nosotros, el equipo ganador”, declaró Giordano en la rueda de prensa donde fue presentado como nuevo miembro del partido Libertad Democrática Renovada (Líder).

Líder se sitúa en el primer lugar de las encuestas para las elecciones en 2015.

El transfuguismo es una práctica habitual dentro de la política guatemalteca: 75 diputados (el 47 %) de los 158 que integran el Parlamento han cambiado de partido desde que empezó su período en enero de 2012, según datos del mismo Congreso.

Un 7 % de los legisladores (11 diputados) ha cambiado de bancada al menos tres veces en este gobierno, incluido Giordano, quien junto a Leslie Buezo (independiente) y Augusto César Sandino Reyes (Unidad Nacional de la Esperanza) encabeza el listado.

El cambio de partido no está prohibido dentro de la reglamentación legislativa guatemalteca, cuya única mención se hace en la Ley Orgánica del Poder Legislativo para explicar el proceso que debe seguir un legislador al pasar a otra bancada.

La Corte de Constitucionalidad, ente a cargo de la defensa de la Constitución guatemalteca, ha señalado que las diputaciones pertenecen a cada legislador electo y no a los partidos.

El director de la Dirección de Incidencia Pública de la Universidad Rafael Landívar, Renzo Rosal, explicó que, a consecuencia del transfuguismo, se producen “otros fenómenos como la compra y venta de diputados, el complot político y el crecimiento artificial de los partidos políticos”.

“Buena parte de los diputados tránsfugas representan a distritos fuertes electoralmente como Huehuetenango (noroeste del país) o Quiché (norte). Si se les quitan estos territorios, los partidos políticos pierden fuerza”, agrega el analista político.

El Partido Patriota (PP) del presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, empezó su gobierno en enero de 2012 con 62 diputados y a finales de abril contaba con 53.

El partido de oposición Líder pasó de 17 a 45 diputados en los últimos 28 meses, un crecimiento de casi el 165 % en cuanto a su grupo parlamentario.

El doctor en Sociología Julio Díaz explica que el transfuguismo es aceptado en la sociedad guatemalteca porque es un fenómeno generacional en donde la sociedad dice “como todos lo hacen y lo hicieron, yo puedo también”.

Augusto César Sandino, quien ha sido parte de la Unión del Cambio Nacional (UCN), Gran Alianza Nacional (Gana), Partido Unionista y Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), además de declararse independiente, dijo a periodistas que decidió volver a este último “porque sabemos que nuestra próxima presidenta será Sandra Torres”.

Torres fue la primera dama guatemalteca que se divorcio del gobernante Álvaro Colom (2008-2012) para aspirar a la Presidencia en 2012, pero la autoridad electoral lo impidió por haber pretendido burlar el impedimento constitucional.

El analista político José Carlos Sanabria cree que el transfuguismo puede ser justificado bajo ciertas circunstancias específicas, por ejemplo “cuando el partido tenga una falta de consistencia ideológica o cuando la persona ya no se encuentra identificada con la causa del proyecto político”.

Rosal, por otro lado, considera que no es justificable bajo ninguna circunstancia. Ambos coinciden, sin embargo, en que la mayoría de motivaciones de los tránsfugas responden a intereses mercantilistas o personales.

Sanabria, coordinador del Departamento de Investigaciones Sociopolíticas de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), indicó que la solución a este fenómeno dentro del Parlamento no se encuentra en las normas, sino que viene desde la cultura política y social que se debe empezar a manejar en el país.

Los analistas consideran que, conforme se acerque la convocatoria a las elecciones generales (presidente, diputados y alcaldes municipales) del próximo año esta práctica podría ir en aumento.