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La izquierda Syriza reclama elecciones y el Gobierno griego las rechaza

WUNI News
05/26/2014 5:35 AM
Actualizada: 05/26/2014 11:43 AM

Atenas, 26 may (EFE).- El líder del partido de la izquierda radical Syriza, Alexis Tsipras, reclamó de nuevo hoy elecciones “lo antes posible” para restablecer la “legitimidad democrática” en Grecia, tras la victoria de su partido en los comicios europeos, una exigencia que el Gobierno descartó como exenta de seriedad.

Tras un encuentro con el presidente de la república, Károlos Papulias, el líder de Syriza aseguró que “existe un desajuste obvio entre la voluntad popular y el Parlamento, así que la mayoría existente no tiene derecho a tomar decisiones importantes”.

Tsipras calificó las elecciones europeas como un fracaso de los partidos de Gobierno, el conservador Nueva Democracia (ND) y el socialdemócrata Pasok, ya que Syriza les aventajó en 4 y 18 puntos respectivamente.

Sin embargo, matizó que reclama elecciones anticipadas no por esta diferencia, sino porque la coalición gobernante perdió once puntos en comparación con sus resultados de 2012.

Tras el recuento del 95,54 % de los votos, Syriza alcanzó el 26,5 %, lo que se traduce en seis escaños en la Eurocámara, mientras que ND se quedó en el 22,7 % y logró cinco europarlamentarios.

El Gobierno se sirvió igualmente de cifras para rechazar la petición de adelantar los comicios, al resaltar que Syriza ha perdido 150.000 votos (un 0,4 %) con respecto a las elecciones legislativas de junio de 2012, hasta ahora el momento estelar de este partido.

El portavoz del Gobierno, Simos Kedikoglu, insistió hoy en que la convocatoria a las urnas fue para votar a los diputados del Parlamento Europeo y no para elegir al Parlamento nacional.

“Dar al voto del pueblo una interpretación completamente distinta a la pregunta a la que había sido llamado a las urnas constituye un intento de violación de la Constitución”, dijo Kedikoglu.

Si bien es evidente que Syriza no ha podido sacar más partido al descontento popular que en 2012, cuando todavía no había empezado lo peor de las reformas económicas, también es cierto que se trata de la primera vez que un partido a la izquierda de la socialdemocracia logra ganar unas elecciones en Grecia.

A ello se suma que, en comparación con las elecciones europeas de 2009, Syriza multiplicó por seis sus resultados.

Nueva Democracia, en cambio, perdió diez puntos porcentuales respecto a las europeas y siete en comparación con las generales.

Mayor fue el batacazo de su socio de coalición, los socialdemócratas del Pasok, que el domingo retrocedieron 29 puntos porcentuales con respecto a 2009 y algo más de 4 en comparación con 2012, al quedarse en tan solo un 8 %.

Sin embargo, el hecho de que las encuestas lo hubieran situado aún peor y que la suma del porcentaje de ND y Pasok los sitúe todavía cuatro puntos por delante de Syriza, coloca a la coalición del gobierno en una situación menos acuciante de lo que parece a primera vista.

De momento, el Pasok no siente que tiene que cumplir lo que su líder, Evángelos Venizelos, había dejado entrever para el caso de un mal resultado (peor de lo que lo situaban las encuestas), es decir, el abandono del Ejecutivo.

Lejos de ello, Venizelos dijo en una primera reacción que lo que se plantea ahora es retocar los términos del acuerdo de Gobierno, de forma que pueda haber un mayor respaldo parlamentario que los dos votos de mayoría (sobre un total de 300 diputados) que tiene la coalición en estos momentos.

Las palabras de Venizelos se han interpretado como el intento de recuperar a algunos de los veinte diputados independientes, la mayoría antiguos miembros de ND o Pasok, y lograr así una mayoría más estable.

Samarás y Venizelos se reunirán el próximo jueves para hacer un análisis de la situación.

El rotativo ‘Ta Nea’ señalaba en su edición de hoy que es probable que Samarás intente dar un nuevo impulso al Gobierno mediante una remodelación de gabinete.

De acuerdo al calendario de reformas pactado con la troika, en este segundo semestre Grecia debería emprender todavía una serie de ajustes hercúleos, y entre las medidas conflictivas figura el despido de 11.000 empleados públicos.