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Economía

Buscan crear el primer “hub” de comida ecológica de Puerto Rico

WUNI News
05/27/2014 3:21 PM
Actualizada: 05/27/2014 3:00 PM

San Juan, 27 may (EFEUSA).- Lo que hace cuatro años nació como punto de encuentro entre pequeños agricultores y consumidores buscando productos locales quiere convertirse ahora en el primer “hub” de comida ecológica de Puerto Rico, una isla donde más del 80 % de la comida es importada.

“Es algo que la sociedad está pidiendo a gritos. Somos muchas las personas normales que nos cansamos de comprar en los supermercados frutas y verduras que no saben a nada; que queremos comer mejor, sin perjudicar al medioambiente o fomentar guerras de precios que maltratan a los agricultores”, explica a Efe Tara Rodríguez.

Se trata de la joven puertorriqueña que lidera esta iniciativa. A sus 30 años y después de haber vivido siete años en Nueva York, esta emprendedora, que estudió arquitectura, montó hace cuatro años el “Departamento (Ministerio) de la Comida”.

Esta organización pone en contacto a agricultores de la isla que trabajan sus tierras con criterios ecológicos con consumidores interesados en sus productos, al tiempo que ofrece consultoría para desarrollar la agroecología en la isla.

“La agricultura ecológica no es más que la que no recurre a agroquímicos tóxicos; combate las plagas de forma natural, apostando por la variedad de cosechas en un mismo terreno; paga de forma justa al agricultor, y deja más limpias y sanas las tierras después de usarlas”, explica con naturalidad.

Con ello, busca huir de clichés que apuntan a que “esto sólo interesa a vegetarianos o veganos” o que “somos todos hippies o hipsters”.

“¡Nada que ver! Aquí vienen ancianos, chefs, oficinistas, madres, … gente que simplemente se emociona con un tomate que realmente huele a tomate o que busca el desarrollo sostenible de la economía local”, explica en una entrevista en la sede del Departamento de la Comida, un garaje de un humilde y céntrico barrio de San Juan.

Tara visita también con frecuencia fincas, estudia terrenos de la ciudad para montar huertos urbanos y, como el resto de quienes colaboran en este proyecto, conversa largo y tendido con quienes se acercan al Departamento.

“Los clientes se toman su tiempo, observan todo, se interesan por el lugar donde crecieron los mangos que se llevan o les contamos que el agricultor de los ‘zucchinis’ (calabacines) que van a comprar se llama Manolo y que los trajo esta misma mañana”, explica.

El Departamento de la Comida tiene un modesto sistema de reparto de “cajitas de cosechas” por el que los interesados pagan 30 dólares semanales a cambio de una caja de los productos que hayan llegado esa semana.

“La idea es practicar la sana costumbre de consumir lo que nos da la tierra en cada temporada”, explica. Para ello, también se ha habilitado una “cafetería” donde, además de café ecológico puertorriqueño y todo tipo de jugos, se vende una “fiambrera” con comida ecológica.

Mucha gente “nos decía que no sabía cómo cocinar algunos productos o no tenía tiempo, así que decidimos preparar fiambreras, con un menú diferente cada día”, comenta Tara, quien reconoce que “empezamos a no poder responder a toda la demanda”, porque la crisis que atraviesa Puerto Rico está catalizando además el interés por la producción local y el consumo responsable.

Por ello, y tras cuatro años de experiencia, ha emprendido una campaña de recaudación de fondos (“crowdfunding”) a través de AntRocket.com para ampliar recursos y constituir “una plataforma que gestione la acumulación, almacenamiento, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos agroecológicos”.

“Se trata de establecer un verdadero ‘hub’ que ponga en contacto a agricultores de todo Puerto Rico pagados justamente -ellos ponen el precio de sus productos- con consumidores conscientes”, resume sobre una campaña de tres meses que termina el próximo 8 de junio.

La intención es además “constituirnos en fundación sin ánimo de lucro y poder seguir asesorando a gente que quiere cultivar”, explica.

Al contrario de lo que ocurre en muchos otros lugares del mundo, en Puerto Rico la tierra es muy barata, “si no regalada”, debido al enorme éxodo poblacional, sobre todo de gente joven, que, aprovechando que tiene ciudadanía estadounidense, emigra a EE.UU.

“Aquí el que quiere un terreno, lo consigue. Incluso en la ciudad hay muchísimos solares abandonados, y muchos vecinos están aprovechando para montar sus huertos urbanos”, explica Tara, que recuerda que gracias al clima tropical de la isla se pueden obtener “hasta tres o cuatro cosechas al año”.