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¿Por qué salen tantos buenos pianistas de China?

WUNI News
05/28/2014 5:40 AM

Shanghái (China), 28 may (EFE).- Atrás quedan los tiempos en que en los círculos musicales se solía escuchar, generalizando, que los pianistas orientales tocaban como máquinas, técnicos y limpios, capaces de ser muy rápidos, pero sin la chispa de la emoción y la musicalidad necesaria: ahora hay chinos entre los mejores del mundo.

La aparición de jóvenes intérpretes de la talla interpretativa de Lang Lang, Li Yundi, Chen Sa o Wang Yujia, entre otros, y la llegada de alumnos chinos a Europa y EEUU con un nivel pianístico que impresiona a los maestros, movieron al pianista y profesor mexicano Fernando García Torres a intentar averiguar cuál es su “secreto”.

Según explicó a Efe en Shanghái, al término de varias semanas de encuentros y clases magistrales por escuelas y conservatorios de Hong Kong, Pekín, Tianjin, Shenzhen -donde conoció la escuela de Lang Lang- y el propio conservatorio de Shanghái, su impresión es que su principal secreto está en que “estudian 28 horas al día”.

García Torres, profesor titular de la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, con más de tres décadas de experiencia docente, llevaba mucho tiempo deseando conocer de primera mano el sistema de formación musical en China.

“Hace años que veo esa transformación tan enorme que hay entre los pianistas orientales, que ganan muchísimos concursos internacionales”, dijo, pues incluso “algunos maestros de escuelas alemanas me han comentado que en sus exámenes de admisión podrían aceptar solamente chinos, pero que también deben recibir alemanes”.

En efecto, para un país que ha pasado en apenas dos generaciones de prohibir, durante la Revolución Cultural (1966-1976), la música de Beethoven por ser “burguesa”, a tener 30 millones de estudiantes de piano, el viejo estereotipo de crear músicos muy maquinales va perdiendo sentido, visto el nivel con el salen ya de sus estudios.

“Los chinos son muy musicales y tienen cada día más maestros formados en Europa y EE.UU.: están limando toda eso de que tocaban de manera mecánica, están trabajando mucho en una calidad sonora, en una interpretación mucho más pulida, cuidada, refinada, de mejor gusto”, señaló.

“Y eso, los músicos, tanto en Europa como en EE.UU., lo notan”, indicó, ya que en China “parece que de veras han entendido muy bien dónde tenían ciertas debilidades, y las están reforzando (de forma) rapidísima, con un trabajo mucho más completo” que hasta hace poco.

De hecho, tras hablar con una treintena de profesores chinos, en su mayoría bastante jóvenes y con formación en Europa, EE.UU. o Rusia, García Torres comprobó cómo ellos mismos son conscientes del cambio, de cómo de pequeños tocaban estudios de Czerny en sus exámenes de admisión y ahora niños de 10 años los tocan de Liszt y Chopin.

De ahí que, en su búsqueda de una “receta” para el éxito chino, el docente mexicano destaque la fuerte “ética de trabajo” aplicada a los alumnos desde su infancia, combinado con el apoyo familiar de unos padres que, por la política china del hijo único, se vuelcan en facilitar todo lo posible los estudios de cada alumno.

A la ecuación se suma un fortísimo impulso del Gobierno a la educación musical, con conservatorios muy bien dotados, tanto con buenos profesores con formación en el exterior, que organizan eventos a los que atraen a intérpretes mundiales a impartir clases magistrales, y con unos medios envidiables en otros países.

“Por lo que he podido ver, tienen muy buenos instrumentos y muchos: aquí cada estudiante de conservatorio tiene aseguradas ocho horas, como mínimo, de estudio diario en un instrumento bueno; tienen edificios enteros nada más que con salas de estudio” para los cientos de estudiantes de piano que acogen al año, reveló.

Además destacó que las editoriales musicales chinas publican partituras en muy buenas ediciones “a precios muy razonables”.

Eso sí, en comparación con Occidente tienen aún muchos menos conciertos a los que acudir, pero eso se puede compensar con el tiempo, opinó.

La ecuación parece así completa: entre millones de estudiantes, con buenos medios y una formación cada vez mejor a su alcance, no es sino natural que empiecen a aparecer grandes pianistas chinos.

Por José Álvarez Díaz

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