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Latinoamérica

El golpe de timón del presidente Correa en Ecuador

WUNI News
05/30/2014 11:01 PM

Quito, 30 may (EFE).- Los últimos pasos políticos del presidente de Ecuador, Rafael Correa, revelan un cambio de estrategia, un golpe de timón para mantener la nave que gobierna con rumbo firme hacia su destino, que no es otro que el desarrollo de la Revolución Cuidadana, como se conoce al proyecto oficialista.

El punto de inflexión en esa estrategia lo marcaron las elecciones locales del pasado 23 de febrero, cuando su partido, Alianza País (AP), sufrió la pérdida de algunos bastiones importantes, como la capital, Quito, cuya alcaldía pasó a manos del candidato opositor Mauricio Rodas.

El análisis de la situación hecho por el gobernante en los primeros momentos tras las elecciones reveló un cierto desánimo ante lo que él define como el avance de la derecha o, según manifestaciones recientes, la “restauración conservadora”.

Correa, quien habló de “sectarismo” y de errores en el partido, insistió, no obstante en que AP obtuvo una victoria en los resultados generales, pero con algún “revés” como el de la capital.

Y solo seis días después de los comicios, el mandatario anunció que revisaría su decisión de no presentarse a unas nuevas elecciones a la Presidencia en 2017, si bien, hasta ahora, no ha concretado qué hará y se ha limitado a indicar que ello estará “en función de lo que decida” Alianza País y de “las condiciones previas a la elección” de ese año.

Tras ese primer y sorprendente anuncio para muchos -pues el gobernante había sostenido que el actual sería su último mandato- pero no para otros, que creen que él será también el candidato de AP, la estrategia política parece encaminada a una cierta renovación.

En esa línea, pocas semanas después remodeló el gobierno con varios cambios, entre los que destacó la vuelta a la secretaría de la Administración Pública del que es considerado como uno de los hombres clave de su equipo, Vinicio Alvarado, nombrado ministro de turismo en el primer gobierno del actual mandato de Correa.

Los cambios no se quedaron en el Gobierno, sino que alcanzaron también al partido, en cuya última convención fue ratificado como presidente el mandatario, se eligió a la ministra de Inclusión Económica y Social, Doris Soliz, como nueva secretaria ejecutiva y se anunciaron medias para fortalecer sus estructuras.

El paso más reciente lo dio Correa el pasado sábado al anunciar, durante su discurso anual de rendición de cuentas, su apoyo a una iniciativa del oficialismo para que se enmiende la Carta Magna a fin de establecer la reelección indefinida.

“Que sea el pueblo ecuatoriano el que, con toda libertad, elija la continuidad o alternancia de sus dirigentes”, sostuvo Correa, quien reclama el derecho a la reelección indefinida, vigente en muchos otros países para que sean los ciudadanos quienes finalmente decidan.

Es decir, el gobernante ecuatoriano defiende que la reelección indefinida no excluye la alternancia, aunque deja en manos del pueblo la decisión en las urnas, en contra a lo que exigen ciertos opositores y analistas políticos.

Entre ellos está el legislador Patricio Donoso, del movimiento CREO, la primera fuerza de oposición en la Asamblea, quien subraya que “la alternancia democrática es el basamento de una vida política civilizada” y que los proyectos políticos “deben ajustarse a la Constitución”.

En referencia a la enmienda promovida por AP, según este parlamentario, propiciará que sea el mismo Correa quien aspire a la Presidencia en 2017, sin opciones para otros dirigentes, pese a que el mismo mandatario había dicho, cuando no se planteaba un próximo mandato, que el partido debería de contar con un relevo para su figura en 2017.

En todo caso, asambleístas como Donoso creen que no es ético promover la enmienda constitucional a partir de los votos con que AP cuenta en el Parlamento y proponen más bien un referéndum o una consulta popular.

Pero esta opción no se contempla por ahora y, más bien, todo parece indicar que el oficialismo hará valer su mayoría parlamentaria para tramitar la enmienda constitucional sin mayores contratiempos.

Jesús Sanchis Moscardó